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Historias de la media noche (Capítulo 3)

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Historias de la media noche (Capítulo 3)

Mensaje por Angry Bunny el Dom Mayo 14, 2017 2:27 pm

Capítulo III:
"Castigo"


―Kurogitsune, Byagitsune… alguno… por favor, escuchen mi penosa historia ―la joven dijo suavemente, llena de timidez e inseguridad―. Mi nombre es Oki Genda, y durante toda mi vida he vivido en esta ciudad y he escuchado las innumerables historias sobre sus hazañas sobre los habitantes del lugar. Ustedes son mi última esperanza.
 
Todo era exactamente igual a las demás peticiones, hasta este punto. Sin embargo, la curiosidad de Kuro había despertado por algún motivo que él desconocía. Así que, solamente se quedó calmado a un lado del altar, sabiendo que la chica no lo podría ver, escuchándola.
 
―Desde hace unos meses mi madre murió y entonces he estado viviendo con mi padrastro. Él no es la mejor persona en el mundo, pero fue muy amable conmigo y lo quiero mucho. Sin embargo, desde la muerte de mamá se ha comportado muy violento conmigo y ya no sé qué hacer. Él a veces bebe mucho también y, cuando lo hace, durante las noches va a mi habitación y… —hizo una pausa amarga en cierto momento—. No solo lo ha estado haciendo cuando se emborracha. Sé que está tomando un gusto por ello y, no tengo a nadie a quien recurrir. Mi vida en la escuela no es la mejor, ni en mi casa. No tengo otra, no tengo un lugar donde escapar. Pero…tampoco quiero hacerle daño… alguno de ustedes, ¿podría decirme que debería hacer?
 
―Si no quieres hacerle daño, entonces, ¿qué es lo que quieres lograr?
 
La chica, Oki, que había venido a contar su «penosa historia», abrió los ojos en sorpresa al escuchar esa voz desconocida. Ella había venido sola, y no había escuchado a nadie acercarse. Por acto de reflejo, volteó rápidamente para ver únicamente a Kuro, con sus ojos carmesíes brillando entre la oscuridad.
Vistiendo ropas de época antigua; Oki no necesitó preguntar para saber que no era una persona normal. Sus ojos, su aura, esta persona, posiblemente era un demonio del bosque, ¿no?
 
―Yo…
 
―Estás diciendo que te maltrata y llega a abusar de muchas maneras de ti. Pero no quieres hacerle daño aun cuando estás desesperada. Cualquier persona ya habría sucumbido a una defensa persona pero, tú… ―suspiró―. ¿Qué diablos es lo que quieres entonces?
 
―¡¿Q-Quién eres tú?! ―finalmente reclamó, un poco enfadada pero aún rebozaba de inseguridad―. ¡¿Por qué escuchas mi confesión?! ¿S-Sabes que eso es…?
 
―He estado aquí desde siglos antes de que nacieras, y, ¿qué esa confesión no iba para mí, Kurogitsune?
 
―Debes estar de broma… no hay manera de que…
 
―¿Sea una de las deidades zorro? ―Kuro sonrió por lo bajo, burlonamente―. Estás tan afligida y asustada, pero acéptalo, estás feliz de que haya aparecido frente a ti. ¿No es así? Eres feliz de que alguien finalmente te ha escuchado, ¿no? … estás feliz de que haya aparecido ante ti y que voy a hacer algo al respecto, ¿no?
 
La chica guardó silencio.
Todo lo que “la deidad zorro” le decía, no era más que la pura verdad pero, ¿cómo es que él sabía precisamente como se sentía? O más aún, ni si quiera ella estaba tan segura de sentirse feliz, sino que sentía una extraña sensación. Y ahora que él se lo dijo, se convenció a sí misma de que era la auténtica verdad; estaba feliz de que al menos una deidad le escuchara.
Eso significaba que ahora tenía ayuda.
 
―Puedo ayudarte a conseguir una venganza contra ese hombre.
 
―¡P-Pero yo no…! Necesito… vengarme… ―su voz poco a poco se fue apagando causa de su propia inseguridad.
 
―Venganza. ¿Sabes lo que es eso? ―preguntó Kuro―. Es hacer pagar a las personas que te hicieron sufrir; devolverles tu sufrimiento. ¡Hacer que se arrepientan de lo que a ti te hicieron! ¿No quieres demostrarle que, tú también eres una persona y no un mero objeto de desquite?
 
―¡Y-Yo no soy un…!
 
―Te ha usado para desquitarse de su ira. Te ha usado como satisfacción a sus caprichos. ¿Necesito decirte para que más has sido usada? ¿Qué ahora para él, no eres una persona?
 
La chica guardó silencio, escuchando la verdad que dolía; y es que era cierto, ella se había convertido en el objeto de desquite de su padrastro sin darse cuenta. Así, se mantuvo pensativa. No quería hacerle daño a su padrastro pero, no podía soportarlo más. Se siente desesperada, no tiene una escapatoria ni alguien a quien recurrir. Llegó al extremo de orarle a las deidades gemelas aun sabiendo que en realidad nada iba a ocurrir.
Pero ocurrió un milagro y fue escuchada por, el que quizá, le ayudaría de la misma manera. Era un milagro, ¿debería aprovecharlo o desecharlo…? Era lo que ahora se preguntaba internamente.
Lo que ella no se percató pero Kuro así, era que Akiru les observaba desde el pasillo del templo. Quizá curiosa, o quizá sabiendo que era lo que iba a hacer Kuro e intentar intervenir en ello pero, ¿por qué no se movía? ¿Es que ella misma dudaba?
Y, es que Akiru sabía que era peligroso meterse con Kuro ya que, fue rápidamente conocido entre los campesinos que era alguien excepcionalmente cruel y, no quisiera ser quien confirme ese rumor. Por lo que simplemente se quedó observando.
 
―¿Qué debo… hacer? ―preguntó Oki. Bajó la mirada con sus manos temblorosas―. Yo no quiero que esto continúe así.
 
La sonrisa de Kuro aumentó con cierta emoción durante unos breves instantes:
 
―Déjalo en mis manos ―respondió.
 
Oki terminó por marcharse, confiando en las palabras del chico que decía ser Kurogitsune. Y fue en esos precisos momentos donde Akiru, quizá un poco tarde, no lo quiso soportar y salió del templo expresamente para dirigirse a Kuro. En cierta manera, ella se veía molesta, quizá mucho, sabiendo lo que había ocurrido con el gemelo mayor. ¿Acababa de presenciar un contrato, de todas maneras? Si es así, y ella no lo interrumpió…
¡Diablos!
Sea lo que fuere, no evitó que reclamara al respecto.
 
―¡¿Estás incitando realmente a esa chica a que cobre venganza?! ―reclamó ella―. No lo comprendo. Debería ser lo contrario. Decirle que todo estará bien y animarla a hacer algo mejor. ¡Quizá la justicia pueda…!
 
―La justicia no hace nada al respecto nunca ―interrumpió Kuro―, decirle que todo estará bien sería una gran mentira. Admitámoslo, ¿qué mayor placer tiene el humano que ver sufrir a alguien que te hizo sufrir a ti? Todas las personas tenemos ese sentimiento egoísta dentro de nosotros. Sin eso nos podríamos llamar humanos.
 
Ella ignoró ese último “nos” y continuó con su reclamo.
 
―¿Por qué…? ¿Por qué lo haces?
 
―Es mi trabajo.
 
―Para ser tu “trabajo” pareces realmente disfrutarlo.
 
―Oh, yo nunca dije que detestaba mi trabajo, Akiru.
 
―Creo que comienzo a entender porque estás encerrado aquí ―Akiru dijo, con un tono serio y seco, como si esperara ser áspera con el chico―. Realmente eres un problema para la humanidad.
 
Y sin decir más, ella se marchó.
Kuro se quedó atrás, simplemente observando cómo se iba, en silencio. Después, soltó un ligero suspiro y miró la luna, pensando algo en concreto.
Las palabras de ese tipo no le afectan, ¿verdad? Porque es una deidad peligrosa y llena de rencor. Tanto rencor hacia los humanos que incluso una persona tan amable como Saemon se ve bañado en él, por algo que, posiblemente no tiene merecido, ¿o quizá sí? No lo sabe.
 
―Voy a disfrutar de esta cacería ―y Kuro, formó una sonrisa tan pronto decir eso.
 
Pasaron las horas, y todos habían ido a dormir con excepción de Kuro, que dijo que tenía algo importante que hacer y se despidió. Claro que, Akiru ya sabía lo que iba a suceder, pero no sabía cómo interceptarlo.
En sus incómodos pensamientos, ella no pudo conciliar el sueño, y decidió pasar el tiempo con Saemon, que convenientemente estaba en la misma situación.
 
―Realmente no comprendo a ese chico. ¿Por qué no simplemente ayuda a esa chica de una mejor manera, sin que alguien tenga que morir? ―preguntó Akiru. Junto a Saemon, estaban sentados en el pasillo externo del templo, iluminados por la luna llena del momento.
 
―Con solo ayudarla, algo irá mal para uno de los dos, ya sea para esa chica o para el hombre que la maltrata ―comentó Saemon―. ¿No estás de acuerdo con ello, Akiru?
 
Saemon sabía exactamente el papel de cada uno de los habitantes de este templo. Aun cuando nadie sabe precisamente cual es el papel de los gemelos, Saemon lo sabía, y no dudó en compartirlo con Akiru; Kuro era la deidad del rencor y la venganza, mientras que Kaoru era la deidad de la ayuda y benevolencia.
Hubiera sido mejor si Kaoru la hubiera escuchado en vez de Kuro…
Es por eso que Akiru estaba molesta. Ella querría ayudar a esa chica de alguna manera, pero es difícil. Difícil teniendo a Kuro como contrincante. Él es alguien realmente posecivo con sus «clientes».
 
―Es solo que… esa chica realmente parece sufrir, y decirle que la venganza lo solucionara es como darle un motivo más para preocuparse…
 
―Comprendo ―Saemon levantó la cabeza―. Kuro no ha hecho un «contrato» formar con ella, ¿verdad? Quizá aún puedas hacer algo para salvarla de él.
 
―Pero… eso me metería en problemas con él.
 
―Confío en que, si Kuro se molesta contigo, Kaoru le hará entrar en razón ―sonrió ligeramente―. Además, creo que podrías acudir a éste mismo. Kaoru más que nadie… creo que es uno de los más apropiados para actuar en este tema.
 
Akiru se quedó en silencio, asimilando y pensando bien la situación. Tal y como dijo Saemon, Kuro y Oki no han hecho un «contrato» formal, por lo tanto, esa chica aun no le “pertenece”. Posiblemente aún tenga algo que hacer. Quizá si ella le ayuda de una mejor manera… Akiru lograría hcer un «contrato» con ella y finalmente, apartarla definitivamente de Kuro.
Pero entonces recuerda que se está metiendo precisamente con ese chico, y ese es un gran problema.
Ciertamente no conoce absolutamente nada sobre Kuro, pero sabe que ha causado auténticas masacres solo por la petición de otra persona. Independientemente si eran personas con una buena o mala intención, él mismo no parece ser consciente de las cosas “malas” o siquiera del concepto del “mal”.
Soltó un fuerte suspiro.
 
―Tengo que hacer algo para ayudarla.
 
Saemon escuchó y sonrió. Ciertamente no hizo nada para hacerla sentir mejor, pero solo con darle ánimos se sintió feliz consigo mismo.
 
+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+ww+w+w+w+ww+w+w+ww+w+
 
Sentía como si me estuvieran asfixiando, la sensación era terrible, como si me hundieran a un mar sin la mínima oportunidad de respirar.
Pero, poco a poco, la sensación de que estaba en el mar tranquilo fue desapareciendo. Sentía más como si estuviera en un mar de lava, lava misma. Sentía que me ardía en algunas partes de una manera terrible. Ardiente, de un dolor insoportable que me hacía gritar de tal manera que sentía que mi garganta reventaría.
Decir cuales son…sería realmente irritante. Partes privadas que no deberían ser tocadas eran las que principalmente ardían. Como si fuera un castigo a algo que he hecho.
¿A algo que he hecho?
Yo no he hecho nada malo y, tan pronto como pensé en ello, la sensación aumentó.
Y, abruptamente, terminó.
Ahora, era casi como si hubiera abierto los ojos pero, no estaba despierto, lo sabía porque no estaba en ningún lugar conocido.
Era una habitación, una habitación con dos puertas entre abiertas y, detrás de mí, una cama. Intenté levantarme, sabiendo que esto era un caso extraño de un sueño lúcido, pero, en ese momento, ningún miembro de mi cuerpo respondió.
Petrificado ante el miedo, intenté gritarle a mi hijastra por ayuda, pero no funcionó, pues nada salió de mi boca. En cambio, lo que si sucedió fue una silueta entrando rápidamente desde una de esas puertas. Lo que fuera, era demasiado rápido y todo demasiado oscuro para poder verlo.
Sentía las palpitaciones en mi pecho de un naciente temor. Sintiéndote observado, cazado, ¿esto era lo que sienten las inocentes presas de aquellos animales salvajes que le cazan? Saber que algo está detrás de ti pero, en mi caso, no poder hacer nada.
Frente a mí, lo suficientemente cerca, pude ver la cosa que había entrado a la habitación.
No era una cosa, era una persona. Una persona conocida, mi esposa. Me sonreía como era de esperar y le sonreí de igual manera, sintiéndome más calmado al verla. Pero… ella… ¿está muerta?
La sonrisa que ella tenía se alargó de tal forma que parecía inhumana. Se acercó a mí, abrió sus grandes mandíbulas y… mordió.

 
El hombre despertó abruptamente de ese sueño o más bien, pesadilla que había tenido. Agitado, jadeando, sudando. Su pecho se movía frenética al momento que veía a otro lado, asegurándose que no fue más que producto de su mente.
Fue un tormento, por alguna razón. ¿Por qué? Sintió la insoportable sensación de ser asfixiado, ser quemado vivo, sentirte totalmente inmóvil, cazado y finalmente, devorado por una persona que quería. Era casi como si fuera un sueño planeado sobre una tortura preparada especialmente para él.
Antes de darse cuenta, había una chica asomándose por la puerta de su habitación. Su rostro preocupado fue suficiente para darse cuenta de que algo andaba mal consigo mismo.
 
―¿Qué ocurre, Oki? ¿No te había dicho que no quiero que vengas a mi habitación?
 
―Es que… estabas gritando…
 
―¡Ya! ¡Deben ser imaginaciones tuyas! ―reclamó el hombre―. ¡¡Sólo lárgate!!
 
La chica dio un sobresalto y, temerosa, asintió mientras se retiraba de la misma manera.
El hombre llevó una mano hacia su cabeza, mientras se volvía a echar a la cama para acomodarse y dormir otra vez. Sin tomar en cuenta que posiblemente caería de nuevo en un tormentoso sueño, quizá aún más tormentoso del que acababa de tener. Lo olvidó completamente.
Por otro lado, Oki se quedó pegada a la puerta de espalda, pensando.
 
―¿Será que al final… Kurogitsune…?
 
Agacho la cabeza mordiéndose el labio inferior con impotencia.
 
La luz del día entonces comenzó a iluminar todo; el día había llegado y todos lo sabían. Comenzaban a salir para ir a trabajar, a estudiar, a hacer cualquier cosa. Incluso algunos iban al templo de las deidades gemelas.
En dicho templo, ahora, sorprendentemente, quien estaba en el altar escuchando pacientemente las peticiones de todos era Kaoru. Era algo realmente extraño, ver a Kaoru ahí en vez de Kuro.
Cuando Akiru notó esto, y con el problema que había surgido desde la noche anterior, no dudó en acercarse a él. Cuando Kaoru se dio cuenta de eso, le sonrió amablemente, contrastando a su hermano.
 
―Buenos días, Akiru-dono ―saludo amigablemente, a lo que Akiru le respondió:
 
―Buenos días ―contestó―. Hm…
 
―¿Sucede algo…? ―Kaoru notó la faceta pensativa de Akiru y no dudó en preguntar. Ésta, suspiró. Querría haber sacado un poco más de plática antes de ir directo al grano.
 
―Es sobre tu hermano…
 
Apenas lo mencionó, el rostro de Kaoru pareció opacarse en disgusto, y apartó la mirada al lado contrario.
Akiru no comprendía como estos dos gemelos casi no se llevaban bien… pero continuó.
 
―Parece que quiere hacer un contrato con una chica y…
 
―Lo siento, Akiru-dono ―contestó interrumpiéndole―. Me temo que no puedo ayudarle con eso.
 
―¿N-No….?
 
Kaoru suspiró. Entonces volteó a verla con una débil sonrisa. Dicha sonrisa reflejaba inquietudes; tristeza y decepción.
 
―Kuro es Kuro, no puedo interrumpir en sus deberes a menos que quiera que algo realmente malo suceda entre nosotros… ―negó con la cabeza―. … No quiero interrumpir en sus “venganzas”.
 
―No comprendo, ¿no se supone que tú eres quien ayuda…? ¡Kaoru, ahora mismo necesitamos de tu ayuda…!
 
―¡Realmente lo siento, pero no puedo…! ―esta vez, sonó más como… si realmente no pudiera, pero tuviera el deseo de ayudar. Había alzado la voz, y cuando se dio cuenta de eso, suspiró débilmente, intentando tranquilizarse a sí mismo―. Escucha… aunque quiera, yo tengo prohibido meterme en los asuntos de mi hermano. Por… alguien muy… por encima de mi…
 
Akiru guardó silencio, y fue cuando Kaoru ya no dijo nada. La sola mirada que reflejaba hizo comprender a Akiru; no podía obligarlo a hacer algo que le metería en problemas. Kaoru no es como Kuro, él no merece un regaño o algo peor por parte de alguien superior. ¡Debería ser Kuro quien lo merezca…!
 
―Está bien, lamento intentar forzarte a hacer algo que no… ―suspiró Akiru―. Está bien…
 
―Lo siento.
 
Akiru se retiró. No podía contar con la ayuda de Kaoru, mientras que Saemon no podría hacer nada al respecto tampoco. El único que le quedaba era… Regulus.
Lo citó a la ciudad, donde rápidamente fueron a dar una vuelta. Regulus no comprendió nada, pero gustosamente accedió a ir con Akiru, solamente por ser ella.
Por unos momentos los dos pasaron un buen rato, que se vio opacado por ese pensamiento de nuevo. Era un hecho, Akiru no podía quitarse a Oki de la cabeza. Quería encontrarla, por eso había salido con Regulus a la ciudad; ¡contaba con su ayuda! Eso es mucho, ¿no?
Por lo tanto, tenía que encontrar a Oki Genda. Ella parecía ser una chica de secundaria. Pero la única secundaria que conoce es…
 
―Regulus, ¿tú conoces la Secundaria de San Serapino?
 
―¿Eh? ―Regulus no parecía prestar atención por ver las mariposas que iban volando.
 
―¡Regulus!
 
―Ahhh lo siento, dime, ¿qué decías la secundaria de qué?
 
―Olvídalo ―suspiró y miró a su alrededor.
 
Tiene que ayudar a esa chica, solo piensa en eso, y comienza a verse preocupada, realmente preocupada. Todo, antes de que Kuro termine de completar esa venganza.
Si la completa, entonces tomará tanto el alma de ese hombre como de Oki, y quien sabe qué hará con ambas. Porque, ella lo sabe, y es por eso que se preocupa mucho por ella.
Si completa esa venganza, tanto el hombre como Oki se irán al infierno
Conoce a los espíritus como Kuro… solo son, Yōkai disfrazados de deidades benevolentes.
 
En otro lado, un hombre de edad adulta se preparaba para su almuerzo en el trabajo. Ha tenido una larga jornada y no pudo dormir bien la noche anterior. Muchos sueños le atormentaron, uno tras otro, siempre horriblemente.
Cosas como sensaciones de oscuridad, golpeado, morir una y otra vez, ser torturado hasta la muerte. Sabe que son sueños pero, se sienten tan reales que duda que lo sean.
Llamó la atención de sus compañeros de trabajo, quienes se acercaron a él al ver sus ojeras y su cara de zombi.
 
—Oye, Genda-san, ¿estás bien? —preguntó uno de sus compañeros— Te vez fatal.
 
—Estoy bien, Ebisawa —afirmó Genda al ver la posiblemente falsa preocupación de sus compañeros.
 
Porque lo sabe. Nadie en este mundo se preocupa por los demás en realidad. Siempre es un intento de hacer ver que se preocupan y hacerse ver bien. Llamando la atención y fingiendo ser buenas personas.
El hecho que sus compañeros se marcharan después de preguntarle, es una clara prueba de ello.
Lo sabe, porque él también es así. Todos son así después de todo. Así son las cosas en este mundo y si no puedes aceptarlo, entonces es que simplemente no tienes derecho a estar viviendo.
Esos son sus pensamientos.
Se preparó para abrir la caja de su almuerzo. Al menos tiene la esperanza que esto si sea algo de disfrute. Pero, tan pronto como la abrió se quedó atónito al ver algo moverse ahí mismo.
Algo pequeño, largo, escurridizo y baboso.
 


owó y eso es todo por ahora. Lamento si quedó... raro, aunque no sé, en lo personal es uno de mis favoritos xD le cambié muchas cosas, pero otras quedaron casi igual que el capítulo original.


En fin, espero que les guste owó pronto les traeré la conti. Sin más ¡me despido!

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Akai tsuki no Monogatari >3:

Kūhaku Heikai:

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Re: Historias de la media noche (Capítulo 3)

Mensaje por Akiru el Dom Mayo 14, 2017 5:51 pm

Wow! Esta grandioso! Vaya pesadillas que se llevo el tipo se lo merese por andar de malvado con esa pobre niña , a un que la venganza no es la mejor opcion .. siempre ahi otras soluciones, kuro no puede ser tan malo .. ¿o si? Espero que akiru encuentre una forma de resolver todo sin meter en problemas a los demas y sin dañar su relacion con los gemelos ...
Espero la conti ansiosisima n.n

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