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Historias de la media noche (Capítulo 2)

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Historias de la media noche (Capítulo 2)

Mensaje por Angry Bunny el Sáb Mayo 13, 2017 3:10 pm

¡Muy buenas! Aquí de nuevo le mi trayendo su fanfic raro. Antes que nada, quiero recordar que, como dije antes, estos primeros capítulos son reescritos de la historia que tenía antes. Claro que, algunas cosas cambian, pero el transcurso y transfondo es el mismo.

Sin más owó les dejo el fic:


Capítulo II:
"Petición"

El siguiente día fue todo muy tranquilo. Poca gente asistió al templo para recurrir a las bendiciones de las deidades en las cuales creían con fervor. Era un poco normal ahora que el templo había “resurgido” y se había olvidado de las garras del olvido en las cuales permaneció mucho tiempo. En estos días modernos, solo la gente mayor asistía al templo y dieran ofrendas a los dioses gemelos o pidieran algún tipo de ayuda que, como se mencionó antes, si les apetecían cumplían.
           Saemon está sentado en el pasillo exterior del templo con su mirada perdida hacia la entrada de éste mismo, justo en el gran torii que está al acabar las escaleras de la colina. Aunque claro, él no puede ver nada, y la gente que cruza por ahí lo sabe, actuando ligeramente incómoda ante su presencia, pero intentando dejarlo de largo. Después de todo, es gracias a él que este templo recobrara la vida.
           Dentro del templo, está Akiru, conversando con Regulus sobre lo mucho que ha cambiado la sociedad. Pensaban en dar una vuelta en la ciudad para ver mejor a la gente y quizá comprar cosas en su camino. Pero entonces Akiru recordó con pesar que, no tienen dinero.
           En otra habitación, está Kaoru pintando un cuadro en calma, mientras que Kuro está encima del altar sin hacer nada, solo viendo como la gente viene y va, en total silencio.
           Por un momento, cuando Regulus se entretuvo con otra cosa totalmente ajena a Akiru, ésta decidió estirar los pies un poco, saliendo del templo y dando una vuelta por el patio de éste mismo, sabiendo que ninguna persona sería capaz de verla y no interrumpiría en nada ni llamaría la atención. Al ver que Kuro estaba, como siempre, apartado y aparentemente malhumorado, se animó a acercarse y a intentar socializar con él.
           Mentiría si dijera que conoce bien a Kuro. Solo sabe que es una deidad malhumorada, vengativa y peligrosa. Quizá por eso levanta tanta curiosidad en ella.
 
            ―Vaya. Es muy normal en ti estar en este altar, ¿verdad? ―ella intentó sonar amable mientras sonreía y caminaba hacia el chico de ojos rojos, el cual no respondió―. Siempre estás aquí, ¿por qué nunca sales o convives con nosotros en el templo?
 
           Y de nuevo, no le respondió.
 
            ―¿Acaso estás cuidando de Saemon-san?
 
            ―Es mi trabajo.
 
            ―¿Uh?
 
           Le respondió, pero no supo que es lo que le respondió, si su primera o segunda pregunta. Por unos momentos se quedó muda, sin saber que contestarle al chico, pues no le comprendió. Solamente se quedó en silencio, mirando a Kuro. Éste suspiró ante la confusión que sembró en la shinigami, y entonces tranquilamente volvió a hablar:
 
           ―Estar aquí es mi trabajo.
 
            ―Pero… eres una deidad, ¿no? ―ella pareció confundirse más―. No tienes el deber de quedarte estancado en un lugar.
 
            ―Es fácil para ti ―contestó Kuro―. Eres una shinigami, caminas de un lado a otro buscando almas las cuales llevarte. Yo soy una deidad “protectora” de este pueblo, o ciudad, o lo que sea que sea ahora. Tengo que escuchar cada queja de la gente que nace aquí, y si me apetece, ayudarlos.
 
            ―¡¿Enserio les ayudas?!
 
           Akiru preguntó con felicidad, o más bien, ilusión. ¿Será que Kuro no es tan malo como pintan sus leyendas? Si ayuda a la gente, entonces por eso estaría cuidando de Saemon. Todo comenzaba a tomar sentido mirándolo de ese modo.
           Pero entonces, como si Kuro deseara arruinar esa felicidad, continuó contando su deber:
 
           ―En muchas ocasiones vienen a quejarse sobre una persona y piden venganza ante actos crueles que les hicieron. Si su odio es suficientemente fuerte, el acusado es una persona horrible o si tengo ganas de hacerlo, les ayudo en su venganza ―cuando relató, la cara de Akiru se tintó de una grande decepción, a lo que Kuro rió con cierta burla―. ¿Qué? ¿Acaso creías que ayudaba a curar a los demás o a conseguir dinero y prosperidad? Lo siento, pero ese es Kaoru.
 
           ―Supongo que no podía esperar nada bueno de ti ―la chica suspiró―. Pero, de todas maneras no comprendo, ¿por qué cuidas de Saemon?
 
           Y el joven zorro apartó la mirada lejos.
           Akiru no quiso decir nada, pero en su mente vagaron muchas cosas en tan solo un instante, creando miles de teorías con esa mirada que Kuro emitió. Como si estuviera enojado, molesto. Pero a la vez, parecía triste y dolido. Como si no le gustara. Como si ocultara unos verdaderos sentimientos.
           ¿Era eso…? ¿O era su imaginación?
           La joven Shinigami estuvo a punto de negarse a que respondiera, y entonces marcharse. Pero como si Kuro le hubiera leído la mente, cuando estuvo a punto de hablar, le respondió:
 
           ―Estás equivocada ―contestó Kuro―. Yo no lo cuido.
 
           ―¿Entonces…?
 
           ―Lo odio… ―volteó a verla. Su mirada ahora parecía más molesta que dolida―. Lo odio con todo lo que me hace zorro ahora mismo. Si está aquí, vivo y bajo protección, es solo por culpa de Kaoru. Así que no malpienses de mí. Yo ya lo habría matado.
 
           Akiru se disgustó, ¡mucho, mucho! Tanto que no pudo emitir ni una sola palabra más y se dio media vuelta para solo marcharse.
           Kuro lo sintió; se había molestado con él por decir esas cosas. ¿Quizá por no querer a Saemon también? Pero no estaba obligarlo a quererlo, ¿acaso iba a querer a un Sanjō así de sencillo? No.
           Solo miró como Akiru se marchaba. Después miró a Saemon que estaba sentado suficientemente lejos como para escuchar la conversación. La mirada de Kuro, si fuera mortífera, seguro habría matado al pobre hombre en cinco ocasiones… diez… veinte… mejor paremos.
           Eventualmente la noche llegó. A Kaoru le había tocado hacer la cena en esta ocasión. Era posiblemente, el mejor cocinero del templo, por eso todos esperaban su comida con ansias. Akiru decidió ayudarle un poco, y ante un comentario de Regulus, no tardó en emitir una débil risita.
 
           ―Se un poco más paciente.
 
           ―¡Es que…! ―el joven recargó su cabeza en la mesa. Como si estuviera moribundo―. Tengo hambre. Mucha hambre. Ahora mismo me comería algo… grande. Si tuviera algo grande enfrente.
 
           ―No sé qué tipo de cosas ‘grandes’ se podrían comer ―mencionó Kaoru tímidamente―. Y no sé si quiero saber…
 
           ―No, no quieres saber ―contestó Regulus―. Porque yo tampoco sé precisamente.
 
           Akiru soltó una risilla.
 
           ―Ustedes son todo un caso.
 
           Y entonces hubo un débil silencio. De esos silencios que no resultan incómodos, sino que, son los que acompañan un buen rato; en los que no necesitas hablar para considerar que estás pasando un momento feliz, junto a personas que te agradan.
           Regulus sonreía recargado en la mesa, mirando como Akiru y Kaoru cocinaban. Pero por alguna razón, su mirada parecía centrarse más en la Shinigami, mirando sus movimientos y como continuas veces metió la pata intentando seguirle el ritmo a Kaoru.
 
           ―Parece que todo está muy animado esta noche.
 
           Cuando un sonriente Saemon fue entrando a la cocina-comedor, Regulus rápidamente se paró para irlo a ayudar y guiarlo a un asiento. Acto seguido, se sentó de nuevo, mirándole con una gran sonrisa que, desgraciadamente Saemon no sería capaz de ver.
 
           ―¿Listo para cenar?
 
           ―Claro. ¿Qué es lo que prepararán ahora?
 
           ―Tallarines ―contestó Kaoru con una ligera sonrisa―. ¿Le gustan los tallarines?
 
           ―Uhm… me temo que nunca los he probado, Kaoru-san. Me encantaría hacerlo, y confiando en que ustedes los cocinaron seguro me deleitaré.
 
           ―Oh, no es para tanto ―contestó una tímida Akiru―. Kaoru los ha hecho casi todos.
 
           ―¿E-Eh? Yo no…
 
           ―No seas tan modesta, Akiru ―animó Regulus―. Si ya vi que tú también estabas ayudando. Cocinas bien, ¡y cuando ustedes dos se combinan, no habría quien les gane en cocinar! ¡Ah~! ¡Me siento afortunado!
 
           Akiru sonrió ante los tiernos comentarios de Regulus y entonces, junto a Kaoru, se dispuso a preparar las cosas para finalmente servirlas, y entonces, en tan solo unos instantes después, toda la mesa quedó puesta.
           Se sentaron uno a uno, para finalmente cenar en paz. Todo iba bien, hasta que Regulus preguntó...
 
           ―¿Kuro no cenará?
 
           ―Cuando se pone en el altar, es muy difícil sacarlo de ahí ―afirmó Kaoru. En su voz podía notarse cierto tono agrio―. Será mejor que lo dejemos estar.
 
           ―¿Está bien? ―Saemon se mostró preocupado y un poco culpable―. Quizá yo…
 
           ―¡No se preocupe! No es necesario ―Akiru respondió interrumpiéndole―. Ya vendrá cuando él tenga hambre, supongo. Así que no habrá problema que comencemos a comer sin él.
 
           ―Sí. Eso ―contestó Kaoru.
 
           Tanto Akiru como Kaoru estaban disgustados. El comportamiento de Kuro les daba cosas que pensar; era demasiado antipático con Saemon, y ambos ya sabían porque. Kuro lo odiaba, lo odiaba con todo. Pero lo que no sabían era porque.
           Si… ni siquiera Kaoru, que se supone que es su hermano gemelo, sabía porque razón Kuro odiaba a Saemon. Y sinceramente, tampoco era que le importara mucho. Era normal que Kuro odiara a la gente con tanta facilidad. Pero a Saemon en específico… con lo amable que es…
           La amargura originada poco a poco se fue disolviendo dejando entrar a una gran alegría de convivir en paz. Comenzando a hablar de cosas triviales, algunas bromas o incluso historias de terror que resultaba irónico al ser puros espíritus.
           Sea como sea. Era un gran ambiente el que se había prestado para estar ahí.
           Pero en el patio del templo era un ambiente totalmente distinto. Más precisamente, el altar de las deidades zorro que se había instalado para hacer ofrendas, era donde Kuro estaba sentado solo mirando el cielo. Simplemente, la luna. Soltó un suspiro; ya era demasiado tarde como para que alguien viniera a dar una ofrenda, ¿no? No tenía que escuchar las quejas de las personas por esta noche.
           Con ese pensamiento, estuvo a punto de retirarse de su habitación para hacer algo mejor, y para no ir con los demás y arruinar su pacífica y alegre cena. Además de que no quería tener que verle la cara a Saemon. Sin embargo, se detuvo abruptamente cuando escuchó un tenue sonido que se iba acercando más y más. Eran pasos. Pasos de una persona que venía por las escaleras que vienen desde el pueblo hasta el templo.
           Esperó en silencio, hasta que finalmente vio la silueta de una joven chica. Ella posiblemente estaba en la secundaria, era joven y notablemente descuidada, como si su faceta física no le importara.
           Desconcertado, Kuro decidió quedarse y observarla al ver que venía al altar. Fue cuando la chica dejó unas monedas en el altar y dio unos débiles aplausos antes de dejar sus manos juntas, como si fuera a rezar. Entonces, cerró los ojos, para comenzar a dar su petición:
 

           ―Kurogitsune, Byagitsune… alguno, por favor, escuchen mi penosa historia…





owó Y eso es todo por hoy. Mañana les vuelvo a traer un nuevo capítulo. Espero que no les parezca aburrido, y me disculpo si quedó muy corto. 
Sin más, me despido por hoy :3

_________________________

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Re: Historias de la media noche (Capítulo 2)

Mensaje por Akiru el Sáb Mayo 13, 2017 5:55 pm

No quedo para nada aburrido, es mas me parece perfecta esta parte n.n estubo genial... a un que si ahi algo de desilucion el no saber ¿porque? kuro no quiere al anciano, y ¿ quien es esa extraña chica?¿cual sera su peticion o historia? ¿ cambiara el pensar de kuro? Tantas preguntas ... y el romance entre akiru y regulus es como siempre, discreto y en total complicidad 7u7 ya solo falta que los gemelos se animen ... waah esta grandioso espero la conti ansiosa uwu
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