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El anochecer del mundo (Capítulo 16)

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El anochecer del mundo (Capítulo 16)

Mensaje por Angry Bunny el Sáb Sep 26, 2015 1:08 am

Capítulo 16:
“Peleas, peleas y más peleas”


Yin tomó impulso desde una de las paredes para lanzarse y golpear a Katelyn. Esta esquivó el ataque y en su defecto Yin pateó una estatua, destrozándola en pedazos en tan solo unos momentos. Pero eso no la detuvo y volvió a lanzarse contra la mujer, esquivando las esferas de energía que esta le lanzaba. Sin embargo, en cierto modo, esta batalla parecía ser más golpes que otra cosa. Pero el hecho de que Katelyn usaba magia y Yin no, ¡era trampa!
De un movimiento rápido, Katelyn logró golpear justamente en el abdomen a Yin, lanzándola contra una pared que, solamente fue lo fuerte para agrietarse un poco y hacer sangrar a la chica por la boca. Pero ella no se dio por vencida tan fácil, se levantó de manera rápida antes de que Katelyn pudiera mandarle otro ataque y, con sus pies, intentó tirar a Katelyn al suelo. Claramente, Yin no intentaba hacerle daño, ella siempre se niega a pelear por una cosa; su instinto.
Los Dayue, especie que es Yin, son una raza salvaje que se encargaban de cazar siempre a mano limpia, con una cultura única y creencias de igual manera. Sin embargo, también son caracterizados por ser altamente hostiles y que parecen disfrutar de matar, peleándose a veces entre ellos para ser más y más fuertes. Es por eso que Yin siempre se niega a pelear en gran medida, porque no quiere que ese instinto de pelea nazca en ella.

—Jé, aunque seas una niña realmente me estás dando problemas —Katelyn exclamó en molestia mientras se nuevo se lanzaba por Yin.

Yin fue demasiado lenta y por culpa de ello, Katelyn logró tirarla al suelo y quedar arriba de ella. Yin intentó quitársela de encima pero, paró de forcejear cuando notó que la mano de Katelyn estaba justamente en su cien.
Nada del otro mundo, ¿verdad? Pero Katelyn usa magia. Si usara una esfera de energía a esa distancia, sería claro que le mataría antes de darse cuenta. Ella estaba acorralada.

—Escuché que los de tu especie son muy, muy agresivos —Katelyn dijo al momento que iluminaba su mano débilmente—. ¿Deberé comprobarlo?

Ella, estaba comenzando a provocarla, claramente. Yin puede ser un Dayue con una tremenda fuerza, pero ella sigue siendo una niña. Por los dioses, aún duerme con un oso de peluche y le pide a Kaoru que revise que no haya monstruos en su armario. Es por eso que estaba asustada y desesperada ahora mismo, veía como la mano de Katelyn se iluminaba en un intento de hacer emanar la magia para acabar con ella.

—¡P-Para….! —Yin pidió, asustada.

—¿Oh? Pero si tú eres la que estaba peleando conmigo, ¡Vamos, disparemos la magia! —pareció iluminar más su mano—. Era broma. Pero me estoy divirtiendo. ¡Muuuucho!

¿Se estaba burlando? ¿Esta mujer se estaba burlando de ella? ¿Cree que es algo que se puede tomar a juego? Ella sonreía de manera victoriosa, sabiendo que ahora mismo estaba a su merced y que podía acabar con ella en cualquier momento. Entonces, ¿por qué no lo hace y ya? Claro, quería disfrutar, ¿no? A veces está esa necesidad de disfrutar la victoria. Disfrutarla…
Los humanos siempre lo hacen. Siempre. Sean anormales, sean normales. Los humanos siguen siendo humanos, disfrutándolo. Siempre la han maltratado. Han intentado matarla, la detestan sin razón alguna. Los humanos la hirieron y ahora tiene esas horribles cicatrices. Los humanos la alejaron de su familia y tribu. Los humanos llegan a ser crueles.
De esa manera, Yin dejó de forcejear una vez más, a lo que Katelyn sonrió en burla.

—¿Ya te moriste? Pues parece que ni siquiera una niña Dayue puede….

Sus palabras fueron interrumpidas por un fuerte golpe que llegó a su mejilla y la lanzó hacia el otro lado de la habitación. Totalmente atónita, Katelyn no supo lo que le golpeó.

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Akiza y Kurapika corrían entre los pasillos en busca de la sala principal, la cual tenían problemas para encontrar. Claro, este lugar era muy grande y con eso era sencillo perderse por aquí. Por si fuera poco no había algo en que basarse para buscar, como el aura de los gemelos o Yin o incluso un olor. Claro, Yin era la que los guiaba por los olores.
Pero ahora, estaban perdidos.

—¿Ahora qué? —preguntó Kurapika—. Parece que no estamos haciendo más que dar vueltas y vueltas.

—Sí, hasta tengo la sensación de que ya pasamos por aquí —afirmó Akiza.

—Tch… a este paso… —Kurapika apartó la mirada con ligera molestia.

—Cálmate —pidió Akiza—. Tenemos que guiarnos por algo. No creo que los gemelos o Yin estén muy lejos.

Kurapika se quedó pensativo. Recordando por donde habían venido, el lugar exacto. Ahí, ahora mismo, deberían de estar Samir y Kyōhei peleándose con los cientos de carneros y soldados de papel que había ahí. Entonces lo que hicieron fue adentrarse a los pasillos que, ¡oh, dioses, todos son idénticos! ¡Ni siquiera se esmeraron en hacer pasillos con una mínima diferencia! En este lugar lo más seguro es que incluso en un pasillo totalmente desconocido, sientas que es el mismo del que acabas de llegar.
Encima todo está inundado de puertas, puertas por allá, por acá. Y tienen demasiado tiempo aquí.
¿Qué tal si Yin o los gemelos ya se murieron? ¿Okura estará detrás de ellos ahora?
¿Vincent al fin pudo pelar esa naranja del capítulo 6? ¿Se acabó el relleno de Naruto? ¿Los gatos dominaron el mundo?
Pero ambos continuaron con su trayecto. Fue cuando tomaron una puerta al final del pasillo, entrando a una habitación que parecía estar totalmente vacía pero, a fin de cuentas era una habitación. Había una puerta al otro lado de la entrada por dónde el dúo pasó, esa puerta parecía llevar a las escaleras principales que ya te permitiría subir a los pisos sin tener que perderte. Posiblemente también llevaría hasta la sala principal.
No dudaron, tenían que tomar esas escaleras. Pero, antes de que siguieran su trayecto, algo o más bien alguien les interrumpió.

—Ahora que están aquí, deben darse prisa e ir con Yin —era la voz de Atisha la que escucharon, pero no pudieron ver al gato.

—¿Será que perdimos tanta sangre que ahora tenemos imaginaciones? —Akiza pareció burlarse, cerrando los ojos. A lo que Kurapika simplemente miró a su alrededor.

—Estoy seguro que escuché a Atisha… Pero no está por ningún lado.

—Aquí estoy.

Entonces, apareció. No, no era el típico gato gris que esperaban encontrar. Era, de hecho, un joven. Eso sí, era más grande de lo normal, midiendo como quizás más de dos metros. Tenía una larga cabellera negra y desordenada, una piel azulada. Grandes ojos de un color aqua y una vestimenta rara que, claro, en ella no podía faltar su característico pañuelo celeste que Yin le regaló alguna vez.
No, era imposible, ¿verdad? Este ser… no podía ser ese tierno gatito qué…

—Já, se quedan tan embobados con mi belleza que no pueden decir nada —No, definitivamente era Atisha.

—¿Qué…? —Kurapika no pudo decir más que eso, hasta que finalmente se repuso—. ¿Q-Qué no eras un gato?

—Mi verdadera forma es esta —explicó él—. Pero fui sellado en el cuerpo de ese gato. Lamentablemente, esta forma solo puede ser temporal desde ese entonces. La tomé en esta situación porque quería ayudar.

—¿ayudar? —Akiza preguntó, percatándose que Yin no estaba a su lado—. ¿Dónde está esa niña?

—Exacto.

Kurapika y Akiza se miraron entre sí. ¿Qué era lo que quería decir exactamente?

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Los gemelos pelearon en equipo contra Okura, quien lograba hacerles frente con gran facilidad y lograba hacerse cargo de ambos al mismo tiempo. Sin embargo, algunos soldados de papel se habían percatado de lo que sucedía y no dudaron en meterse en la pelea, algo que, aunque fuera raro, los gemelos usaban a su favor, usando los cuerpos de los soldados para escabullirse y llegar hasta Okura, aunque claro, éste lograba darse cuenta de esas tácticas. Era casi como si las conociera perfectamente.
De esa manera, mientras Kurō iba a atacarlo por enfrente, Kaoru por atrás… Okura se quitó de en medio y los gemelos chocaron.

—¡Maldita sea, Bakachii! —reclamó Kurō, sobándose la cabeza donde se golpeó contra su hermano—. No te metas en mi camino.

—¡Tú fuiste quien se metió en mi camino! —reclamó ahora Kaoru, haciendo lo mismo que su hermano.

Pero al momento, Kurō se reincorporó rápidamente y con su espada cortó a algunos soldados de papel que se aproximaban por la espalda de Kaoru. Kaoru se quedó sorprendido ante eso.

—No podemos seguir así, Kaoru —mencionó Kurō—. O nos coordinamos bien, o uno de nosotros se va.

—¡N-No puedo dejarte solo con esto!

Y al instante, más soldados de papel aparecieron, los cuales fueron cortados por ambos hermanos. Y entonces, en su mira se puso Okura, quien había dejado que estos reposaran. ¿Qué reposaran? ¿Es qué eso es como una burla? Posiblemente estaba tan confiado de sus habilidades que le daba la ventaja a su contrincante, aún si estos mismos tienen ventaja numérica.
Pero claro, por su mente no cruza otra cosa más que acabar con él. ¿Por qué? Él ha hecho demasiadas cosas a ellos, entre ellas, la muerte de su padre. Pero a la vez, tienen una extraña sensación al ver esos ojos rojizos iguales a los suyos. ¿Qué clase de sensación era esa?
Eso no importó ahora, tenían que retomar su pelea contra este hombre.

+w+w+w+w+w+ww+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+

Sangrando a montones no solo por la boca sino que por la nariz también, Katelyn volteó a ver el mismo lugar donde estaba con anterioridad, donde había acorralado a la pequeña Yin. Vio como lentamente esta se levantaba del suelo. Su mirada oculta y una extraña aura en ella.
Pese a esa sensación de angustia que le recorrió el cuerpo, Katelyn sonrió. ¿Será que liberó a la verdadera bestia que es esa chiquilla?
Yin lentamente caminó hacia Katelyn, tambaleándose en cada paso que daba. Pero, en cierto momento, no dudó y se lanzó de manera rápida hacia la mujer. Esta, de manera forzada apenas y pudo esquivar el ataque de la pequeña Yin, haciendo que ella golpeara la pared y la derribara.
Sin embargo, cuando Katelyn pensó que había esquivado el ataque con éxito, Yin sonrió por lo bajo al instante que Katelyn sintió que algo sostuvo su pie. Cuando miró lo que le agarró, se quedó totalmente atónita; era algo parecido una mano esquelética etérea que salía desde la tierra. Entonces, ella no pudo decir algo más que:

—E-Esta niña… ¿es capaz de controlar las almas del… purgatorio?

Y al momento que se preguntaba eso, no se percató de un golpe proveniente de Yin, una vez más. Golpe que esta vez logró darle justo en el estómago, haciéndole escupir sangre y lanzándola hacia una columna del castillo, destruyéndolo y atravesando la pared, quedando justo en el tejado. Ella estaba en una gran, muy gran desventaja. Al ver eso, no dudó ni un solo minuto y atacó a la chica ahora con dagas arcanas, las cuales si lograron darle a Yin pero, incluso aunque cortaron su dura piel como el diamante, ella no se inmutó en lo más mínimo mientras se continuaba acercando a Katelyn. Tambaleándose mientras caminaba. No necesitaba ser una especialista para darse cuenta que ella ahora mismo no pensaba con claridad. Entonces, cuando estuvo lo suficientemente cerca, tomó a Katelyn del cuello y la alzó. Ahora, la que forcejeaba para poderse liberar, era ella.

—M-Maldición… —ella tosió sangre—. No he desencadenado a la bestia… eso es, un jodido monstruo.

Las acciones de ella mostraron una cosa al burlarse de esa manera de la pequeña Yin, al provocarla y hacerla hacer algo que ella jamás haría, y eso es que a veces, incluso los humanos siguen siendo inhumanos.
Pero aun cuando Yin la tenía sujeta del cuello, seguía sin decir nada, hasta que escuchó una voz que captó la atención de ambas y provocó que Yin soltara a Katelyn.

—¡Detente, Yin! —Era la voz de Atisha la que le hizo recobrar la compostura.

Yin miró a su alrededor, miró sus heridas y después miró a Katelyn. Por unos momentos no pareció comprender, pero cuando lo hizo, se quedó atónita frente a sus propios actos. De esa manera, llevó sus manos a su cara, posiblemente asustada ante lo que ella misma hizo.

—L-Lo…volví a hacer… —ella se dijo para sí misma—. Lo hice de nuevo…

—¿Yin…ha hecho todo esto? —Se preguntó Kurapika, que había venido junto con Atisha y Akiza, mirando a su alrededor.

Todo lo que alguna vez fue una habitación bellamente adornada estaba hecho añicos, un desastre total. Paredes agrietadas, columnas y estatuas destrozadas. Manchas de sangre en cualquier lado, por no decir que Yin tenía heridas que parecían graves pero que no se inmutaban… claro, por no mencionar a Katelyn, quien posiblemente ya no se podía mover después de los golpes que Yin le metió.

—Así que es por eso que tus hermanos confiaban tanto en ti —Akiza murmuró por lo bajo y después miró a Katelyn—. ¿Qué debemos hacer con ella?

Pero aún en el estado en el que estaba, Katelyn sonrió burlonamente, mirando ahora al humanoide Atisha.

—No has perdido nada, eh —ella dijo—. Pero algo si has hecho. Perder tu gran, gran personalidad destructiva… todo, por una mísera niña. Por cierto, ese pañuelo no te queda bien.

Atisha lo único que hizo, haciendo retroceder a Yin que pareció estar un cierto estado de Shock, fue alzar lentamente una de sus manos hacia Katelyn. Akiza sostuvo a Yin en ese momento, quien estaba aturdida, al momento que veía lo que Atisha estaba a punto de hacer.

—Sé que deshacerme de ti no funcionará para evitar que el “Mal” llegue, pero al menos, nos quitaremos una gran carga —él afirmó, mientras su mano parecía comenzar a brillar—. O, bueno, en realidad estoy rematándote.

Katelyn sonrió, al momento que Atisha lanzó su ataque.

++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++

Y eso es todo owoU espero que no les parezca raro y sea de su agrado. Este es, nada menos que el penúltimo capítulo *-* así que mañana les traigo la conti y el último cap.

Sin más, Kim-chan se despide.

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Re: El anochecer del mundo (Capítulo 16)

Mensaje por Akiru el Dom Sep 27, 2015 12:34 am

esta genial *w* me encanto!! como siempre akiza controlando a kurapika .. jeje y la pelea de katelyn y yin fue como .. wooow *-* indiscreptible esa yin es una caja de pandora llena de sorpresas desastrosas .. jeje bueno no .. -w- y kuro y koaru hasta en peleas se pelean entre si .. esta genial me encanta! n.n espero la conti!!

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