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El anochecer del mundo (Capítulo 13)

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El anochecer del mundo (Capítulo 13)

Mensaje por Angry Bunny el Miér Sep 23, 2015 12:56 am

Capítulo 13:
“Nuevos planes”


Cuando lentamente fue abriendo los ojos, su vista se acostumbró un poco a la luz. Se sentó en la cama e intentó levantarse rápidamente, pero, fue violentamente detenido de la mano. Cuando se dio cuenta de lo que lo detuvo, abrió los ojos con cierta sorpresa y amargura, era una cadena que lo sostenía a la pared de la casa. ¿Habían llegado a tal extremo para encadenarlo?
Pero, fue ahora una voz la que llamó su atención.

—Fuiste una molestia para todos —era el Enterrador quien le habló, sentado en una silla al lado de la cama—. No pudiste abrir la caja y mira cómo te tienen ahora, porque desconfían de ti. Lo mejor es que hubieras acabado con todo.

Pero Kurō intentó ignorar esas palabras y bajó su cabeza hasta el grillete que estaba alrededor de su muñeca. Parecía que se movió mucho mientras estaba inconsciente, pues su muñeca estaba ligeramente morada.
Si bien, Kurō jamás duerme, pero es capaz de quedarse inconsciente. Pero cada vez que lo hace, corre un extremo riesgo de no despertar jamás e incluso puede durar años sin despertar. La última vez que quedó inconsciente aparte de esta, le tomó dos años en despertar. Esta vez espera que no hayan pasado años de nuevo.

—Tranquilo, no han pasado años —escuchó de nuevo la voz del enterrador—. Aunque de todas maneras no se hubiera notado.

—¿Qué pasó con los demás…?

—¿Cómo quieres que sepa? —El enterrador se encogió de hombros—. No puedo saber mucho, no me interesa.

—Los demás deberían de saber que tú estás aquí.

El enterrador sonrió. Era gracioso, que, aun cuando él es una ilusión, Kurō no lo sabe y lo trata como si fuera alguna otra persona. Es gracioso, que no puede diferencias lo real de lo irreal.
Lo que el enterrador terminó por hacer fue levantarse y sin dirigir ni una sola palabra, salir por la puerta. Acto seguido entró Kaoru con un pañuelo y una vasija de agua en manos, con la intención de ayudar a su hermano a sentirse mejor. Pero, se sorprendió gratamente cuando lo vio despierto. Dejó rápidamente la vasija de agua y el pañuelo en una de las mesitas y corrió a verlo, sentándose en la silla que estaba al lado.

—¡Despertaste…!

—Sí, desperté… —rápidamente movió su muñeca para mostrar la cadena, mirando a su hermano en busca de respuestas.

Kaoru bajó un poco la mirada, con un poco de tristeza y quizás culpa de no poderlo haber evitado. Llevó sus manos a sus rodillas mientras lentamente comenzaba a apretarlas.

—Intenté que no lo hicieran pero, después de que te fuiste con los Tesoros de Shura, no confían en ti.

—Fui un idiota, ¿verdad…? —Kurō preguntó, a lo que llamó la atención de su hermano.

—N-No digas eso, Kurō —intentó animarlo, forzando débilmente una sonrisa—. N-No puedes culparte de lo que sucedió… a-además, al final incluso intentaste ayudar. Cuando… él apareció.

Él… Okura Tenshin, de tal solo recordarlo, un dolor de cabeza le vino de la nada, de golpe y llevó su mano libre a ésta. Kurō no gustaba de recordar a esa persona porque fue fuente de gran parte de los malos sucesos durante su vida, por no decir que posiblemente él los provocó. Kaoru lo comprendió y prefirió no decir nada más.

—¿Dónde están los demás? —preguntó Kurō.

—Estaban con Vincent —respondió Kaoru—. Creo que siguen hablando sobre el tema de que se han llevado los Tesoros de Shura.

Kurō guardó silencio. Se habían llevado los tesoros de Shura por su culpa, en otras palabras, él tiene que asumir la responsabilidad de sus acciones. Soltó un fuerte y audible suspiro mientras volteaba a ver a su hermano.

—Kaoru… ¿puedo pedirte algo?

Kaoru ladeó la cabeza, esperando la petición de su hermano.

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Y tal como dijo Kaoru, los demás estaban en la sala principal, a un lado de la chimenea. Mientras que Vincent tomaba una taza de chocolate, Zu se encargaba de tratar las heridas de aquellos que habían resultado con ellas. Claro, fue toda una invasión la que tuvieron el día de ayer. Fue… raro y gracioso en cierta manera.
Mientras tanto, Akiza se mantenía recargada en la pared mirando el fuego de la chimenea, y Kurapika estaba sentado casi a su lado haciendo lo mismo. Zu trataba las heridas de Kyōhei y Samir, mientras que Yin parecía jugar con Atisha, siendo la única que no parecía mostrar ni una sola herida ni rasguño. Fue cuando Vincent sacó el tema de conversación, deshaciendo el silencio que había estado presente casi desde que se reunieron en la sala.

—Ahora que los tesoros de Shura están con ellos, las cosas podrían ser más difíciles —comentó él con una inusual serenidad.

—Quizás ya deberían irse despidiendo de este mundo —Atisha mencionó burlonamente—. Los HES comenzarán a dominarlo y pronto se irá a la mierda.

—No digas eso, Atisha —Yin pidió—. ¡Seguro aún se puede hacer algo, ¿verdad, Tío Vincent?!

Pero Vincent no dijo nada, no afirmó pero tampoco negó, lo que provocó que Yin expresara levemente su preocupación, bajando la cabeza. Era claro, ¿no? Ese hombre, no parecía alguien normal y fue quien se llevó los tesoros de Shura, incluso Vincent sabía el peligro que ahora podrían correr todos los que están involucrados en ello.

—Esa persona… —habló Kurapika, captando la atención de Vincent—. ¿Quién era?

—Él se parecía demasiado a los gemelos, tenían rasgos iguales, por no mencionar su color de ojos —ahora fue Akiza quien comentó eso—. Y fue capaz de dejar inconsciente a Kurō. No creía que eso era posible.

—Esa chica, Adeline, dijo que él era algo como un Juez divino o algo parecido —Kurapika dijo—. ¿Quién era…él?

Vincent soltó un grandísimo suspiro mientras bajaba la taza de chocolate que bebía. Por unos momentos su mirada se quedó impregnada en el fuego de la chimenea, pero finalmente volteó a verles y comenzó a explicar:

—Él es alguien que busca lo que está dentro de la BLACK BOX, no porque quiera corromper el mundo, sino porque es algo que él quiere, independientemente si es bueno o malo… aunque en realidad, no parecen ser malas intenciones.

—¿Y qué hay dentro de la BLACK BOX? —preguntó Kurapika.

—No…no tengo ni la menor idea —Vincent respondió—. Solo sé que si es abierta el HES se liberaría y con eso, se podría corromper un mundo en menos de un día. Pero si hay otra cosa, ya sea física o quizás espiritual, no es algo que yo sepa.

—Si lo piensan bien, entonces quizás se darían cuenta —Atisha se burló, captando la atención de todos—. Todos dicen que el pasado ya no importa pero, ¿se han puesto a pensar que es lo que provoca el presente y el futuro?

—¿A qué te refieres, gatito? —preguntó Akiza ahora.

—Qué, la respuesta está en el pasado —afirmó Atisha, cerrando los ojos con un aire se autosuficiencia—. ¿No dijeron que casualmente, ese hombre, Okura, se parece a los gemelos?

Samir dio un ligero sobresalto que todos, con excepción de Zu, pasaron de largo.

—Pero ya no digo nada que esto dejaría de tener la diversión que me provoca el verlos con tantas dudas —se levantó mientras movía su cola juguetonamente—. También diré que una simple cadena, aunque sea mágica, no lo va a retener.

Y acto seguido se marchó. Pero todos ignoraron esas últimas palabras. No les interesaba tanto lo que podría haber dentro de la BLACK BOX, solo pensaban en que tenían que recuperarla antes de que fuera abierta de una u otra manera aunque, tienen el pensamiento que el único que puede abrirla es Kurō, debido a que él tiene un HES original.
Pero, si esa persona que tanto se parecía a él… No, no tiene sentido pensar en ello.
Tienen que buscar la manera de recuperar los Tesoros de Shura antes de que el “Mal” termine por llegar a este mundo completamente.

—¿Qué es lo que propones hacer ahora? —Preguntó Akiza serenamente.

Vincent levantó la cabeza, mirando el techo pensativo, sin saber que responder. O quizás, es que aún estaba ideando algo. Lo único que cruzaba con su cabeza es que tienen que recuperarlos, sí o sí, aunque, eso ya se ha dicho demasiadas veces. Pero es que sería algo excesivamente difícil si tienen a alguien como Okura de su lado. No es alguien que se pueda tomar a juego, en realidad, incluso Vincent preferiría olvidarlo. Pero, que solo por eso les deje la BLACK BOX y con eso el “Mal” a su merced…

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Al final no llegaron a nada y no terminaron de ponerse de acuerdo. Cada uno se fue por su lado. Vincent continuó bebiendo su taza de chocolate mirando la chimenea, con Samir sentado en uno de los sillones aún, Yin se fue a buscar a Atisha con la ayuda de Kyōhei, Zu fue a ver a Kurō, pues según él, todavía estaba inconsciente. Y finalmente, Akiza y Kurapika se separaron yendo a la cocina.
De esa manera, Akiza y Kurapika estaban solos ahí. Akiza aprovechó que estaban en la cocina para beber un poco de agua, mientras que Kurapika seguía pensativo ante lo que ocurría. Más bien, seguía pensando en ese hombre de ojos carmesíes que fue capaz de derrotar fácilmente a Kurō. Y no fue hasta que Akiza llamó su atención.

—¿Aún estás dispuesto a continuar ayudando? —preguntó ella tan pronto como daba un sorbo de agua. Kurapika le miró por unos cuantos momentos hasta que ella volvió a hablar—. Desde ahora puede que nuestras vidas se pongan en peligro.

—Tú estás aquí.

—¿Ara?

Akiza ya no supo que decir para responder ese comentario de Kurapika. Un simple, “Tú estás aquí”, le hizo dejar sin habla por unos momentos. Y, ¿es qué qué clase de “Tú estás aquí” era? ¿Quizás enojado porque ella está aquí? ¿Feliz de que ella está aquí? ¿Preocupado de que ella está aquí? Demasiadas probabilidades y la mirada ambigua de Kurapika no le respondía esas decenas de preguntas que habían emergido con tan solo tres palabras.

—¿A qué te refieres con eso, Kurapika? —preguntó ella, arqueando una ceja, intentando hacer parecer que le molestó el comentario.

—¿Por qué estás aquí? —él le respondió con otra pregunta—. Tú mismo lo acabas de decir, puede que desde ahora nuestras vidas se pongan en peligro. Vimos lo que hizo ese hombre con Kurō en menos de un minuto… ¿Qué oportunidad tendríamos nosotros contra él? ¿Realmente el dinero valdría la pena?

Sin embargo, lo único que la castaña hizo fue desviar la mirada en un completo silencio, sin ninguna emoción en su rostro que hacía dudar al rubio sobre su respuesta, si es que eso era una respuesta.
No lo entendía, a veces, Kurapika no llegaba a comprender a su compañera. No es que tampoco buscara hacerlo pero… a veces le gustaría saber que hay más allá, más allá de esa faceta fría que ella siempre muestra. Algo le dice que ella no puede ser así en verdad.

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Cuando Zu llegó a la habitación donde supuestamente estaba Kurō inconsciente —y encadenado—, se sorprendió al no escucharlo respirar ni a Kaoru ahí, que afirmó que iría con él. Abrió un poco los ojos, mientras su iris brillaba en blanco puro. Miró hacia todos lados y no veía ninguna señal de un alma por aquí —literalmente—, y soltó un resople al ver que simplemente no estaban.
Seguro esos dos se fueron a por los Tesoros de Shura ellos solos… o quizás, a ver mejor a ese hombre; Okura Tenshin.

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Esto es todo por hoy :3 lamento si está aburrido -3- la verdad, ya no me siento con imaginación para escribir este fic Q.Q moou, pero intentaré continuarlo. Espero que les agrade.
Sin más, me despido.

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Re: El anochecer del mundo (Capítulo 13)

Mensaje por Akiru el Miér Sep 23, 2015 12:00 pm

Me encato .... cuanto misterio y xq se fueron solos esos dos ? Se meteran en grandes problemas y vincent k planeara ahora .... aah y akiza y kurapika waaa me encanta tu fic espero conti andiosa

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