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El anochecer del mundo (Capítulo 8)

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El anochecer del mundo (Capítulo 8)

Mensaje por Kim Kaninchen el Miér Sep 16, 2015 2:39 pm

Capítulo 8:
“El comienzo de un GRAN problema”


Después de lo que ocurrió esta mañana con ese intento de desayuno fallido por parte del mayor de los gemelos, Kaoru y Samir se encargaron de preparar el desayuno. Cuando terminaron de desayunar, cada quien fue a lo suyo:
Yin tenía que ir a la escuela.
Kyōhei tenía que trabajar, por lo que dejó a su hermana en la escuela, mientras él se iba y los gemelos hacían quien sabe qué cosa.
Mientras tanto, Akiza y Kurapika eran los que estaban conscientes del trabajo que tenían ahora. Cuidar que ninguno de los gemelos se acerque a la BLACK BOX, como Vincent dijo que se llamaba esa cajita.
Lo que hay dentro de ella, según ha explicado el rubio, es el HES que puede acabar con el mundo en tan solo abrir y cerrar de ojos, pero únicamente saben eso. ¿Qué es lo que saldría de ahí? ¿Por qué es exactamente la razón por la que Kurō se atraería a esta? Y lo que más les intriga, ¿qué es lo que debe ser introducido en la cerradura para abrirla?
De alguna manera sienten la necesidad de saberlo, quieren saberlo, quizás es una curiosidad muy grande, tomando en cuenta que eso conllevaría la destrucción del mundo si se le provoca. Sin embargo, ellos son profesionales en esto, no deberían de meterse más de lo que se les llama, es una de las principales reglas en todo trabajo; únicamente hacer lo que se te pide.

+w+w+w+w++w+ww++w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+

Y, tal como ellos estaban pensativos a lo que sucedía, lo mismo ocurría con Kurō, pero de una manera más distinta. Comenzando porque él no tiene la BLACK BOX, si no que él tiene la GOLDEN KEY, que es, precisamente, lo que abre esa caja.
Es por eso que ahora mismo, que está sentado sobre el césped del jardín de la casa de Vincent, que está sin hacer nada, únicamente mirando esa llave… pensando en lo que realmente es.
Sintió una gran atracción hacia ella tan pronto como la vio, aunque intentó negar el hecho de tenerla entre sus manos, esa necesidad fue aún más fuerte. Era como si una parte de él le incitara a tomarla, independientemente de lo que podría suceder. Pero, a la vez, escuchó que alguien le decía que no lo hiciera. Una voz que siente conocida, pero no logra saber de quién.
Escuchó que un ruido provenía detrás de él y tan pronto como lo escuchó, guardó la llave entre sus ropas. Después, levantó la cabeza para ver quién era; era Kaoru, quien se acercaba a él con una sonrisa. Se sentó a su lado y entonces, le ofreció algo. Cuando Kurō lo vio, se sorprendió un poco pero no se disgustó al ver que eran unos cuantos panques —sí, esta vez sí eran panques de verdad y no esa cosa amorfa que él hizo—. Cuando levantó la mirada para ver la expresión de su hermano, únicamente vio que esa misma sonrisa seguía en él.

—No desayunaste —dijo Kaoru sin más—. Si no lo haces te seguirás enfermando.

Kurō únicamente gruñó débilmente, casi en silencio pero lo suficiente fuerte como para que Kaoru le escuchara. Después, tomó los panques y, como si intentara hacer que fue de mala gana, comenzó a comer.
Kaoru soltó una pequeña risita al ver así a su hermano. Sabía perfectamente que Kurō realmente tenía hambre, pero después del berrinche por el que pasó esta mañana al nadie querer comer de su comida, se negó a comer. Y si no hubiera sido porque Kaoru se acercó a él y le ofreció comer, seguiría así.
Sin embargo, Kaoru notó que el ánimo de su hermano fue disminuyendo. Poco a poco dejó de comer con el mismo ánimo de cuando comenzó, se fue apagando. Claramente, lo preocupó un poco.

—¿Qué ocurre Kurō? —preguntó con notable preocupación—. ¿Acaso no te gustó?

—No, nada de eso —interrumpió, negando débilmente con la cabeza.

—¿Acaso sigues enojado porque nadie quiso de lo que tú cocinaste…?

—Kaoru —Kurō le volvió a interrumpir antes de que Kaoru terminara—. ¿Qué crees…que ellos piensen de mí?

Y al instante que preguntó eso, Kaoru no supo que responder. En realidad no lo sabía. ¿Qué debía decirle? Ambos son conscientes de esa enfermedad y no solo eso, que, en otras palabras, los demás quieren erradicarla. En otras palabras…

—¿Ellos…me verán como un enemigo? —volvió a preguntar Kurō, a lo que Kaoru negó rápidamente con la cabeza, sacudiéndola con violencia.

—¡Nada de eso! —exclamó él—. No deberían de verte como un enemigo, porque no estás haciendo nada malo. El pensar en ti como un enemigo por el simple hecho de padecer de una enfermedad con la que naciste, ¡es como odiarte por el simple hecho de haber nacido!

Y Kurō, no hacía más que mirarle con cierta sorpresa por sus palabras. Ciertamente, comenzó a sentirse un poco idiota por haber pensado de esa manera. Tenía razón, Kaoru tenía razón, ¿cómo puede verse a sí mismo como un enemigo cuando en realidad no está haciendo nada malo? Es verdad lo que él ha dicho, no pueden pensar en él de esa forma cuando no tiene la culpa de haber nacido así.

「Claro, lo dice alguien que no sufre lo mismo que tú」.

Y al escuchar esa ajena voz, al instante, sintió un agudo dolor en su cabeza, llevando su mano hacia ella. Kaoru se preocupó y se acercó a su hermano.

—¿E-Estás bien? —preguntó preocupado—. Quizás deberíamos ir adentro a que descanses…

—No, estoy bien…

Kurō rápidamente se levantó y se sacudió sus ropas. Entonces, le ofreció la mano a su hermano, quien aceptó. Le esbozó una pequeña sonrisa mientras se aproximaba a la casa. Kaoru le iba a seguir, pero se quedó pensativo, mirando como su hermano se iba. Claramente se preocupa por él, sí, es su hermano y lo quiere más que a nadie, sería poco decir que incluso más que a él mismo. Es por eso, que no quiere que lo vean como el enemigo.
Él… no es el enemigo, ¿verdad? Si ellos lo ven así, entonces, no pueden estar del mismo bando. Si ellos intentaran hacerle algo a Kurō…

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Desde el segundo piso dentro de la casa, Vincent había observado la escena entre los hermanos, mirándoles desde una ventana. Y hubiera seguido así, preguntándose qué es lo que puede activar Kaoru en él para mantener a esa enfermedad a raya.
Hubiera continuado así…pero una voz lo sacó de sus pensamientos.

—¿Acaso los estás investigando de lejos? —era Akiza, quien había aparecido por el pasillo.

Cuando Vincent le volteó a ver, no pareció verse sorprendido. Era normal en cierta manera ver a los chicos aquí, después de todo, les había advertido que no era seguro separarse con el “Mal” acechando fuera. Ellos no saben cómo se ve el enemigo… bueno, en realidad ni siquiera Vincent lo sabe. Si bien, la enemiga es su hermana, lo ha afirmado, Vincent sabe que ella ha cambiado de apariencias, nombres y objetivos. Por lo que saber qué es lo que su hermana quiere con tal precisión era prácticamente imposible.
Entonces, él sonrió con su habitual sonrisa despreocupada.

—Akiza, ¿puedo hablarte de algo?

Y a esa petición, Akiza le miró fríamente, en cierta manera, pensativa hacia lo que el joven rubio le podía decir ahora.

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Mientras tanto, en otro lugar, las cosas eran totalmente diferentes. Eran las afueras de la ciudad, donde casi nadie solía acudir. El viento soplaba más de lo normal y únicamente podían verse a lo lejos las casas y edificios de la ciudad. También, si forzabas un poco la vista, podías ver a los autos y, si lo hacías un poco más, a las personas en sí. Aquí era donde estaba Samir.
La noche pasada sintió unas presencias por aquí. Al comienzo intentó hacer la vista gorda, pero cuando se enteró que Vincent también lo hizo y, que de hecho, éste mismo le pidió que investigara, se vio forzado a venir. Así que aquí estaba él, buscando por entre todos los lugares. Sin embargo, no había nada de interés, nada que siquiera diera una pista de quien pudo haber aparecido por aquí.
Sin embargo, se detuvo tan pronto como miró algo brillar en el suelo. Cuando se acercó y lo tomó, se percató que era un collar, un brillante collar.

—Una valiosa pista —agregó él, mientras guardaba el collar en uno de sus bolsillos—. Parece que no me iré con las manos vacías.

+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+

Kurō salió desde una habitación, cerrando cuidadosamente la puerta detrás de sí. Todo en el pasillo estaba tranquilo, era imposible que alguien pasara por aquí en estos momentos.
O al menos, eso fue lo que él pensó.

—¿Qué haces, Kurō?

Rápidamente abrió los ojos con sorpresa y levantó su cabeza hacia dirección donde escuchó aquella voz. Se sorprendió al escucharla, pero se sorprendió aún más al ver quien era; Akiza.
Ella estaba cerca del doblegue de la esquina, parada, mirándole. No era fácilmente perceptible, pero Kurō ya sabía que ella se había dado cuenta de algo. Posiblemente, lo que él andaba haciendo. Sin embargo, Kurō evitó ponerse nervioso y lo único que hizo fue meter las manos en sus bolsillos y apartar la mirada, como si una conversación cualquiera fuera.

—Nada. ¿Qué te parece que estoy haciendo?

Akiza le miró por unos segundos y después miró la habitación de la que Kurō había salido. Era la habitación en donde estaba la BLACK BOX y Akiza rápidamente dedujo que, quizás Kurō, había entrado por ella.
En el fondo, quería negarlo, puesto que supuestamente esa puerta está sellada con una misteriosa magia que Vincent usó para evitar precisamente que entrara. Era imposible, ¿verdad? Que él se pasara eso por alto y entrara de todas maneras.
Sin embargo, Kurō se percató que Akiza ya se había dado cuenta, chasqueó la lengua y rápidamente intentó hacer algo, posiblemente para marcharse de ahí, pero entonces, en ese preciso momento en el que intentó moverse, sintió que algo lo sujetó del pie; una cadena.
Cuando volteó a ver de quien se trataba, a sus espaldas, estaba Kurapika, con una de sus cadenas sujetando el pie de Kurō.

—¿Se puede saber qué fue lo que tomaste de ahí? —cuestionó Kurapika, sabiendo lo que él realmente había hecho.

—Devuélvelo, Kurō.

Kurō soltó un gruñido tan pronto como se vio acorralado por ambos chicos. Una vez más intentó hacer algo, pero las cadenas de Kurapika lo estaban oprimiendo.
Ya era tarde después de todo, daba igual el usar la fuerza o no. Él ya se había hecho paso hasta la BLACK BOX y tenía la GOLDEN KEY, solo era cuestión de tiempo para que la abriera y, uno de los principales pedidos que ellos tenían, era evitar precisamente eso. Así sea a la fuerza, tenían que quitarle al menos un solo tesoro de Shura.
Ahora mismo, no podía hacer nada. Las cadenas de Kurapika lo tenían preso desde sus extremidades y Akiza vigilaba desde el otro lado, estaba rodeado, sí. Incluso si se libraba de las cadenas, Akiza podía hacer algo en contra de él. Es por eso, que tenía que hacer algo con los dos al mismo tiempo.
Pareció darse por vencido, quizás. Bajó la cabeza un momento y el flequillo comenzó a cubrir su rostro, sin saber qué tipo de mirada tenía debajo de éste.

—No espero que lo entiendan, de verdad —Kurō dijo débilmente. Su tono de voz áspero pero a la vez, profundamente dolida.

—Kurō —Kurapika le llamó—. No queremos ser tus enemigos. Por eso, puedes dárnosla, con eso ya harías mucho.

—¿Por qué debería? —Ahora, el tono de voz de Kurō se volvió en cierta manera, amenazante—. ¿Quieren mantenerla lejos de mí, porque creen que soy un peligro andante? ¡¿Estoy en lo cierto?!

E incluso cuando Kurō pareció exaltarse, ambos chicos guardaron silencio únicamente, viéndole. Había dado en el blanco, ellos lo creían así después de todo lo que se han enterado y Kurō se dio cuenta que había dado justo ahí. Y, al hacerlo, apretó fuertemente los puños al igual que los dientes.

—Ustedes… no, Vincent es el que me ve como un peligro, ¿verdad? —él agregó—. Ustedes solo siguen órdenes, lo sé…pero eso no quita que estén de su lado.

—Nosotros solo queremos salvar este mundo —dijo Akiza serenamente.

—¡¿Aun cuando me tienen que matar a mí para ello?! —Bramó desencajado—. ¡Porque no hay otra manera, ¿verdad?!

Los cristales cercanos se rompieron de la nada al instante que Kurō bramó. Fue cuando Akiza se dio cuenta que esto se estaba saliendo de las manos. Ese comportamiento podría ser peligroso y la verdad, se está alargando más de lo que quería.
No quiere atacarlo, porque rápidamente todo se voltearía a en su contra y arruinaría los planes de Vincent de mantenerlo calmado para evitar toda tragedia. Sin embargo, quería hacerlo rápido, para evitar, precisamente esto.

—No nos malinterpretes, Kurō —Akiza llamó, acercándose a él. Tenía que hacer lo mínimo para intentar quitarle al menos, uno de los tesoros de Shura—. Nosotros en realidad no queremos ser tus enemigos.

—No me malinterpreten, chicos —Ahora, fue Kurō que dijo eso, alarmando a Kurapika  y a Akiza—. Pero si ustedes me ven como el enemigo, entonces, seré el enemigo.

Y levantó su cabeza para dejar ver su mirada; su pupila se había rasgado como la de una bestia, en señal de que se había enojado. Y supieron que esto ya era demasiado tarde.
Fue como una misteriosa fuerza la que empujó tanto a Akiza y Kurapika, obligándolos a retroceder y cubrirse la cara después de tal corriente de aire. Este detalle hizo que Kurapika soltara sus cadenas y con eso, a Kurō mismo.
Cuando se reincorporaron, observaron que Kurō ya no estaba más aquí. Todo estaba en un profundo silencio, únicamente la brisa entrando por las ventanas, cuyos cristales se habían quebrados y estaban esparcidos por el suelo.
¿Esto que acaba de suceder… es el comienzo de un problema mayor, quizás? ¿Será que ahora lo tienen como el enemigo cuando era precisamente lo que querían evitar?

—Deberíamos ir a buscarlo cuanto antes —Kurapika propuso, pero luego se quedó pensativo y miró la puerta por donde había salido Kurō. Estaba entre abierta.

Akiza no se hizo esperar y se aproximó a la puerta, para darse cuenta que estaba totalmente vacío por dentro. No estaba la BLACK BOX por lo que se podía dar por hecho de que Kurō la había robado sin que se percataran. Soltó un gruñido al ver eso, había fallado en ese mísero trabajo.
No, eso no era todo lo que pasaba aquí. Ahora, posiblemente, solo tenían que esperar un poco para que el “Mal” fuera liberado. Claro… Kurō lo dijo: “Si ustedes me ven como el enemigo, entonces, seré el enemigo”.  ¿Cómo se lo explicarán a Vincent?
No se percataron que, todo lo que aquí había ocurrido, había sido observado por Atisha, que, en su cuerpo de gato, miraba a través del doblegue de la pared.

++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++

Listo :3 esto es todo por hoy. Me volvió a pasar que ya había escrito el cap, pero me arrepentí y lo borré e.eU sí, quizás debo ver mejor lo que escribo...
Espero que no les parezca aburrido y les agrade. La verdad, este fic no me saldrá tan largo :3 parece que los fics largos no son lo mío... Pero espero que al menos haya sido de su agrado.

Sin más, Kim-chan se despide.

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Re: El anochecer del mundo (Capítulo 8)

Mensaje por Akiru el Miér Sep 16, 2015 10:08 pm

esta genial *w* kuro ahora es el enemigo? .. no! xq? es ta todo de locura .. me encanta tu fic lo adoro .. akiza fallo en una trabajo debe estar k hierve de ira ! me has dejado con muchas dudas mas e intrigas! espero ansiosisima la conti!

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