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El anochecer del mundo (Capítulo 5)

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El anochecer del mundo (Capítulo 5)

Mensaje por Angry Bunny el Dom Sep 13, 2015 3:17 pm

Capítulo 5:
“Problema del pasado”

Era un hecho que aquí no se iba a desarrollar nada bueno y en realidad no lo esperaban. Desde que aquella chica apareció por primera vez en aquel día, ya se habían dado cuenta que no había marcha atrás.
Incluso si hubieran querido negarse a ayudar, seguro esa chica les perseguiría.
Es por eso que por ahora, no hacían otra cosa que deshacerse de aquellos carneros que Adeline había enviado. Uno tras otro y si aparecían más, también se deshacían de ellos. De esa manera, Akiza peleaba usando una guadaña mientras que Kurapika usaba sus cadenas.
Era sencillo deshacerse de los carneros. En realidad, unos pocos no representan un gran problema. El problema viene cuando se juntan muchos y, ahora mismo, eso está ocurriendo. Adeline estaba comenzando a frustrarse y con eso invocaba más y más carneros.
No querían admitirlo, pero se les estaba dificultando.

—Oye, ¿ahora qué? —cuestionó Akiza.

—Posiblemente sí usas tú…

—No lo pienses.

Al instante que dijo eso, Kurapika se deshizo de unos cuantos carneros de golpe, los cuales desaparecieron al ser golpeados mortalmente.

—¿Entonces qué es lo que propones? —cuestionó ahora Kurapika—. A este paso no saldremos de aquí con vida.

Akiza se quedó pensativa, callada, al ver que poco a poco se estaban rodeando de más y más carneros. E incluso si usaba parte de sus habilidades aquí, puede representar un problema si por alguna razón daña a Kurapika…
Es por eso que no le gusta usar tanto sus habilidades.

La diversión no era suficiente. Adeline no estaba feliz con lo que está haciendo. No, no puede dejarles todo a los carneros. Si tiene que deshacerse de gente que ha estado con Sabrae recientemente, ella misma lo hará.
De esa manera dejó de llamar a más carneros y ella misma hizo aparición por lo bajo, lista para pelear de ser necesario. Así fue como Akiza se dio cuenta de lo que sucedía. Mientras que Kurapika aún parecía no darse cuenta de que Adeline estaba a punto de tomar ella misma las riendas del asunto, Akiza se aproximó a Adeline, pero sin atacarla aún.

—Parece que si quieres hacer algo bien, tienes que hacerlo tú misma —comentó ella burlonamente.

Y al instante en que terminó de decirlo, rápidamente Adeline hizo aparecer una guadaña roja echa de energía, similar a la de Akiza. Al momento, Kurapika se dio cuenta de lo que ocurría, pero los carneros que quedaban, que no eran pocos precisamente, no le dejaban en paz y, de esa manera, no tenía como ayudar a Akiza. Estaba sola en esto.
Adeline trazó una sonrisa una vez más y entonces, se lanzó a por la chica.
Sus dos guadañas chocaron provocando un gran estruendo y una ráfaga de aire. Pero Adeline tenía una forma muy frenética de pelear y eso obligó a Akiza a retroceder, sus golpes eran de tal manera que no parecían tener un objetivo en realidad, sino que, si le daba, era por suerte. En otras palabras, agitaba la guadaña a lo bestia. Esto fue notado por Akiza, quien intentó voltear eso a su favor, pero esos mismos golpes frenéticos sin rumbo no le dejaban. Tenía que decidir entre ser ofensiva o defensiva. Era difícil con alguien que golpea a lo idiota.
Detuvo uno de esos arrebatos frenético con su guadaña una vez más y aprovechó la contusión para darle una patada en el estómago que hizo retroceder a Adeline unos cuantos metros.
Cuando Adeline se repuso y se dispuso a atacar una vez más, cayó al suelo al tener algo atado en el pie; una cadena. Kurapika ya se había librado de todos los carneros y le voltearon la jugada sucia en un 2 contra 1. Adeline se enfureció y sus ojos se encendieron en un amarillo brillante, que fue notado por Kurapika.

—Esta chica…

Rápidamente retrocedió al sentir una oleada de aire a su alrededor. Era Adeline que se vio obligada a usar sus propias habilidades al sentirse acorralada por los chicos. Al ver que de alguna manera se soltó de la cadena, no hizo más que preocupar un poco a Kurapika. ¿Esta chica era una humana, un anormal… o algo más? No conocía ese tipo de mirada, pero siente que la ha visto alguna vez. Por alguna razón le recuerda a él mismo.
Adeline se levantó mientras la ráfaga de aire le rodeaba. Miró con notable furia a los chicos.

—¡¡ESTÁN COMENZANDO A FASTIDIARME!!

Y acto seguido, atacó con una ráfaga de aire.
El aire se disipó antes de llegar a su objetivo, como aquella vez que su cuchilla fue detenida. Esta vez, vieron a otra persona una vez más, en medio de los dos bandos. Quien había disipado ese ataque no era otro que Samir, lo que hizo sorprender tanto a Akiza y Kurapika como a Adeline. Esta última, pareció enfurecerse más de lo que ya estaba.

—¿Qué haces tú aquí? —le preguntó Akiza con frustración.

—Parece que hay un problema mayor en otro lado y… —Samir alzó la mirada para ver a Adeline, quien le respondió con ira comprimida—, esta chica les está causando muchos problemas por mí culpa.

¿Por su culpa?
Si bien, esta chica había mencionado a un tal Sabrae todo este tiempo, que, aparentemente, algo le hizo para que lo odie de tal manera como para atacar a todo lo que tenga un poco de su olor impregnado. Entonces, rápidamente se dieron cuenta de que, Samir es Sabrae.
No fue muy difícil de deducir, ¿verdad?

—Fue una pena que no te hayas muerto en ese lugar —Samir comentó con su habitual inexpresividad mientras levantaba un poco uno de sus brazos—. Ahora tienes que usar magia para ocultar tu feo aspecto, ¿verdad?

Adeline soltó una gran risa.

—¡¡Interesante!! ¡¿Ahora estás cuidando de estos críos?! ¡¿Qué ocurre, Sabraaaae~?! ¡¿No tienes nada mejor que hacer ya?!

Del brazo que Samir había levantado parcialmente, una pequeña luz dorada se mostró y acto seguido, apareció una espada echa totalmente de energía, en una luz roja. Rápidamente fue Akiza quien sintió un descomunal poder en este chico. ¿Qué clase de persona era él?

—No te preocupes, ahora mismo acabaremos con ese sufrimiento —afirmó. Acto seguido miró a los chicos—. Cerca de aquí están los demás. Váyanse.

A los chicos no les gustaba la idea de irse y dejarle todo a él. Pero, al ver que aquella chica parecía estar perdiendo la cordura y que posiblemente Samir se iba a poner enserio, quizás la mejor opción era no estar en medio de lo que sea que se fuera a librar aquí.
Akiza hizo desaparecer su guadaña y sin decir más se marchó, siendo seguida por Kurapika. No sabía exactamente donde estaban los demás, pero lo único que querían en cierta manera, era alejarse de aquí.
Samir miró a Adeline con su habitual inexpresividad.

—Lo que ella quiere, ¿qué es? —preguntó, a lo que la chica se carcajeó.

—¡Si me vences te lo diré! —afirmó mientras sostenía con fuerza su guadaña.

—Ya entiendo. Parece que no tengo otra opción.

+w+w+w+w+w++ww+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+

La noción del tiempo fue perdida. Lo único que notaron es que el cielo estaba comenzando a volverse en un tono naranja claro, pasando poco a poco hacia el gris de la noche. La oscuridad.
No sabían cuándo, pero llegaron rápidamente a casa de Vincent. Todos.
Desde Akiza y Kurapika, que habían dejado a Samir que se hiciera cargo de aquella chica loca llena de resentimiento, como los hermanos Kenshi, que habían pasado toda la tarde en el parque de diversiones —¡Qué injusto!—.
No sabían porque, en realidad. Simplemente acudieron ahí al no saber qué hacer, posiblemente. Pero, posiblemente ese momento iba a ser aprovechado por Vincent para decir algo más, mientras Samir estaba en su ausencia. De esa manera, todos ya estaban una vez más en la sala principal de la casa de Vincent; un lugar amplio bellamente decorado. Si hasta tenía chimenea y todo. Eso demuestra que Vincent tenía dinero. Al estar en un silencio total, el mismo rubio interrumpió:

—¿Entonces, como dijiste que se llamaba esa chica, Akiza? —preguntó él con su usual sonrisa.

—Creo que dijo algo como “Adeline”.

—Ya entiendo…

—¿Acaso usted la conoce? —preguntó Kurapika de vuelta—. Ella parecía conocer a Samir, nombrándolo como Sabrae.

A este punto, llamó la atención también de los hermanos Kenshi, con excepción de Yin, que jugaba con Atisha.

—Sí, la conozco —él explicó mientras volteaba a ver la chimenea encendida—. Parece que ella estuvo enamorada de Samir algún tiempo, pero las cosas se complicaron cuando él encontró a alguien más. Comenzó a atentar contra esa persona y al final se deshicieron de ella o…al menos eso creímos.

—¿Qué es lo que podría conllevar que ella esté aquí? —preguntó una vez Kurapika—. Si ustedes la creían muerta…

—Posiblemente haya sido revivida como un zombi —comentó burlonamente Kurō—. Ya sabes, ayudas extras.

—No lo dudo —interrumpió Kyōhei—. Hay personas locas por el mundo.

—Es una posibilidad —afirmó Vincent—. Mi hermana es capaz de hacer cualquier cosa, incluso molestar a los muertos. Aunque, tomando en cuenta que quizás Adeline tenía un fuerte resentimiento en su interior, aceptó revivir con mucho gusto para intentar vengarse.

—Vaya, suena un poco curioso eso —Kaoru comentó serenamente—. Revivir para vengarte de alguien… suena a trama de película de drama.

Kurō soltó una risita mientras que Vincent asentía infantilmente. Pero por la mente de los demás eso no resultó tan gracioso como lo intentaron hacer ver.
Si eso estaba así, entonces no podrían dudar que algunos otros hubieran sido revividos por la hermana de Vincent. ¿Todo eso era para obtener esos tesoros de Shura y contaminar este mundo? ¿Por qué se empeña tanto en contaminarlo? Hay muchos otros mundos, ¿qué tiene de especial este?

—Oye… —Akiza habló, interrumpiendo a los demás—. De todos los mundos que dices que hay… ¿por qué tu hermana se ha aferrado a este?

Y sin embargo, Vincent calló.
No era porque no quisiera responder, es que, era algo que ni él mismo sabía.
Al instante, la puerta se abrió de golpe y alguien más respondió:

—Por qué hay un HES por aquí.

Era Samir quien interrumpió el momento. Todos le miraron con cierto asombro, con excepción de Kyōhei y Akiza. Estaba totalmente intacto, algo que hizo desconcertar a Kurapika al pensar que seguro que había peleado con aquella chica, ¿entonces porque no tenía ningún signo de pelea? Era como si simplemente se hubiera ido a pasear al parque.
Vincent frunció el ceño con notable molestia y entonces habló:

—¿Qué te hace pensar eso?

—Esa chica, Adeline, me lo dijo —afirmó mientras se aproximaba a la sala—. Parece que está interesada en la presencia de un HES que está por aquí. Y de los tesoros de Shura, claro.

—Uhm… creo que esto ya no me concierne —Kurō interrumpió el momento mientras se levantaba de su asiento—. Iré a dar un paseo, si vienen algunos hombres de negro, díganles que yo no fui.

Y acto seguido se marchó, dejando a algunos desconcertados por ese tremendo cambio de opinión. Era raro para los que conocían a Kurō, usualmente se niega a estar solo y por eso es muy apegado a su hermano Kaoru, pero esta vez, ni siquiera le había propuesto a ir y claramente, eso alarmó al menor de los gemelos.

—Yo… debería ir con él —Kaoru dijo tan pronto como se levantaba y salía para ir con su hermano.

—Insiste en que quiere participar en esto, pero ahora que hablan de ello se va —Kurapika pareció quejarse en voz baja—. ¿Quién lo entiende…?

Sin embargo, incluso ante ese último comentario de Kurapika que solo Samir y Yin parecieron escuchar, Samir se mantuvo mirando hacia la puerta donde se habían ido los gemelos.

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Listo. Esto es todo por hoy :3 me disculpo si ha quedado aburrido, la verdad, la imaginación no estuvo de mi lado e.eUu Espero que les agrade y sin más, Kim-chan se despide.

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Re: El anochecer del mundo (Capítulo 5)

Mensaje por Akiru el Dom Sep 13, 2015 10:25 pm

esta genial *w* vaya k esa pelea de adelaide y akiza ... y al final woo aparecio samir! .. el HES? quieren decir que kuro esta mas que involucrado!? oooh me dejas llena de dudas -w- espero la conti ansiosa !!

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