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Virtudes Corruptas (Capítulo 2)

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Virtudes Corruptas (Capítulo 2)

Mensaje por Angry Bunny el Vie Ago 21, 2015 2:49 am

Capítulo 2:
“Reuniendo a los portadores”

Para todos en Katari, esto no era más que un día normal, un día cualquiera. Las aves se posaban en las ramas de los árboles y cantaban desde ahí. Las personas se dirigían a sus destinos o quizás, simplemente vagaban por ahí. Todo esto era visualizado por Lukas Dahl, el joven rubio que anteriormente había tenido sueños con Elios, el dios de un antiguo mundo extinto.
Por su mente no pasaba otra cosa más que reunir a los portadores y encontrar las gemas del pecado antes de que fuera demasiado tarde. Lo que está en juego, lo que es el verdadero mal, el auténtico enemigo de esta historia, es algo que realmente no sabe. De hecho, posiblemente se hubiera negado a ayudar a Elios si no fuera porque en el fondo, algo le incita a que lo haga.
Ahora, caminaba en busca de esas personas. Paró al pensar algo, solo un pequeño detalle… ¿cómo lo iba a explicar? Tiene que buscar la manera de acercarse a ellos sin parecer un demente. Al menos, ya sabe quiénes son y la mejor manera de acercarse a ellos.

+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+

Mientras tanto, en unas calles no muy lejos de ahí, habían dos personas que recientemente habían terminado de hacer un trabajo. A cambio de ese trabajo, adquirieron un buen dinero. Era algo bueno para ellos, en realidad, pero, tenían una leve discusión sobre la parte que le tocaba a cada uno.

—Insisto que debería de tener el 70% de las ganancias —insistió la chica castaña—, todo lo que ocurrió fue gracias a mí.

El chico rubio que le acompañaba únicamente rodó los ojos. Posiblemente disgustado, quizás fastidiado. ¿Cómo saberlo? Al final, sin poder decir nada más, simplemente cedió ante las peticiones de la chica.

—Ya, entonces solo dame lo restante a mí. Quédate con lo demás si quieres.

—Ya sabía que cederías, Kurapika —la chica pareció burlarse de una manera audaz, casi imperceptible—. Eres demasiado generoso. Eso podría ser algo malo, ¿sabes?

Kurapika estuvo a punto de reprocharle, llevarle la contraria pero, entonces algo totalmente inesperado pasó. Pasando por en medio de los dos un hombre les apartó golpeándoles y empujándolos unos cuantos pasos hacia atrás, corriendo a toda velocidad. Detrás de él, un chico de cabellos negros y largos, atado en una coleta le seguía.

—¡¡ATRAPEN A ESE LADRÓN!!

Tan pronto como el pelinegro dijo, algunas personas se pusieron en marcha y lo persiguieron también. Kurapika y su acompañante, Akiza, únicamente miraron como ese hombre era perseguido. Pero después, la mirada de Akiza se fue hacía su espalda, donde había otro joven pelinegro tomando aire frenéticamente, como si intentara recobrar el aliento. Tenía las manos en sus rodillas y realmente se veía cansado.

—K-Kurō, espérame…

Aparentemente intentó levantar la voz en espera de que aquel joven que pasó corriendo antes, pero su voz era tan tenue y apagada, que de hecho fue difícil para Akiza escucharlo. Únicamente soltó un fuerte suspiro y miró a su compañero.

—Creo que acabamos por hoy. Realmente este lugar es de locos.

—Como quieras —habló él—. Supongo que me iré a alguna cafetería. No tengo nada mejor que hacer. ¿No vienes?

Se quedó ligeramente pensativa sin saber si aceptar o rechazar. Finalmente optó por aceptar.

—No tengo nada mejor que hacer.

+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+

Al ver lo que acababa de ocurrir en ese lugar y al ver que los dos chicos parecían irse a algún lugar y los gemelos seguían atrás de ese ladrón —aunque uno se estaba desfalleciendo en el camino...—, Lukas continuaba mirando a los que podían ser sus próximos aliados.
Sigue pensando en lo que dirá cuando los tenga enfrente. Pero, lo que más le preocupa ahora, es la manera de acercarse a ellos.
No puede llegar de la nada y decir algo como: “Hola, he tenido un sueño de un dios llamado Elios que me hablaba y me decía que ustedes cuatro son portadores de unas virtudes y que me tienen que acompañar para salvar el mundo”.
Lo mandarían directo al manicomio si dice algo como eso.
Su lechuza, Dag, voló alrededor de él durante unos momentos. Lukas le miró y entonces, pensó en algo.
Elios le dijo que si necesitaba algo, tenía la mínima posibilidad de encontrarlo en el bosque Honryu, cerca de un árbol milenario llamado Cyde. Afirmó que podría tener la posibilidad de verlo y adquirir algún cuerpo físico e ese lugar. Pero, ¿qué tipo de cuerpo podría darle? Se mantuvo pensativo.
Llegó a considerar el usar a su mascota y amiga de toda la vida; Dag. Pero, era un poco cruel hacerlo. Entonces, al ver a una niña con un juguete pasar, no tuvo mejor idea que usar algún juguete de ese calibre. Sonrió victoriosamente tan pronto como ponía manos a la obra. Reza para que la suerte esté de su lado.

+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+

—¿Entonces que pedirás?

Cuando Kurapika preguntó, Akiza se mantuvo mirando el menú, sin poder decidirse que tal. Y es que, ¿cómo no hacerlo? Había demasiadas cosas, la mayoría hechas de chocolate. Ella, como gran amante del chocolate que es, no podía decidirse entre tanto.

—Estás teniendo problema con los chocolates, ¿verdad?

—Cierra la boca —ordenó firmemente.

Kurapika soltó un suspiro y comenzó a mirar por la ventana, recargado sobre la mesa. Tenía la suerte de que eligieron una mesa al lado de la ventana, sino, no tendría en que entretenerse ante la ardua decisión de su compañera.
Mientras veía lo que ocurría allá fuera, algo llamó su atención. Un chico de cabello rubio, un poco largo, corría rápidamente con una marioneta en sus manos. Una marioneta que se veía ciertamente extraña y que de algún modo captó su atención. Quería ir, de alguna manera pero…no podía dejar a Akiza sola.

—Akiza… si no quieres no compramos nada y ya.

—¿Qué? —ella arqueó una ceja— ¿Es qué primero me traes y después ya no quieres comprarme algo? Eso es algo de mal gusto, Kurapika.

—Lo siento, pero es qué… olvidé que tengo algo que hacer.

Akiza le miró por unos cuantos momentos. Después, simplemente apartó la mirada.

—Ya, como quieras. Lárgate si quieres.

En el fondo, Kurapika sintió un nudo en la garganta al dejar de esta manera a Akiza pero, es que lo que sintió al ver la marioneta que esa persona llevaba, era una sensación indescriptible que podía estar de alguna manera, ligado a su pasado.
No sabe porque, ni cómo llegó a ese pensamiento tan descabellado. ¿Qué tendría que ver una marioneta con él? Quizás eran simples imaginaciones suyas, pero tenía que saberlo. Al menos, saber quién era el propietario de esa marioneta.
Hizo una ligera reverencia con su cabeza, en señal de despido. Entonces se marchó. Y, mientras veía como se iba, Akiza se mantenía con su mirada fija en él.

+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+

Lo primero que hizo Kurapika, fue seguir a esa persona. Lo perdió de vista al comienzo, pero una vez le retomó el paso, no lo dejó ir. Pero, aunque lo siguiera a través de las calles de la ciudad, el joven se perdía constantemente y le era difícil retomarlo.
De esa manera, notó que paró de caminar y llegó a un parque que era poco transitado. De hecho, era raro que alguna persona se pasara por aquí, por lo que la presencia de Kurapika detrás de ese chico ya era simplemente difícil de no notar. Pero ahí estaban ambos, posiblemente dándose cuenta de la presencia del otro desde antes, mucho antes. De hecho, Kurapika llegó a notar que ese chico no estaba intentando llegar a un destino, sino que lo estaba guiando.

—¿Tú…? —kurapika intentó hablar, decir algo para interrumpir el momento de tensión máxima, pero entonces, fue interrumpido por ese chico de cabellos rubios y piel opaca.

—Eres Kurapika, ¿verdad? —el chico volteó a verle, lo que más llamaba la atención de Kurapika, eran esos ojos negros, tan profundos como una noche sin luna, opacos y casi sin signos de luz— Sí, debes ser tú.

—Todo esto, ¿fue hecho a propósito por ti?

De alguna manera, Kurapika se sentía altamente tenso, preparándose para pelear si eso tenía que ser necesario aunque en realidad, intentaría evitar una confrontación aquí y ahora.
El chico únicamente se mantuvo en quietud, aun sabiendo lo que provocaba en el otro rubio que tenía enfrente.

—Tranquilo. Tú y tú amiga deben de escucharme.

—¿Amiga? ¿A qué te refieres con…?

Antes de darse cuenta, ya tenía a Akiza detrás de él. Cuando Kurapika volteó a verle, no se esperó en verdad que ella estuviera ahí, pero estaba. Claro, seguro después de lo que ocurrió, Akiza le siguió para ver que era tan importante para él que no fuera comprarle sus chocolates. Ahora, posiblemente ambos habían caído en una trampa.
Fuere como fuere, ambos sabían que de aquí no saldría algo bueno y estaban una considerable tensión aun cuando ese chico no parecía ser alguien hostil.

—Sea lo que sea, solo habla ya —ordenó Akiza, de manera firme y ligeramente retadora.

El chico únicamente suspiró.

—Antes me debería presentar. Mi nombre es Lukas Dahl —antes de que ellos se presentaran como era debido, él continuó, interrumpiéndoles—. No necesitan decirme quienes son. Lo sé. Akiza Takamura y Kurapika.

El hecho de que supiera sus nombres…era algo que tomar en cuenta.

—Y al contrario de cómo puedan creer ahora mismo —Lukas continuó—, no soy un enemigo. De hecho, estoy aquí y ahora frente a ustedes para pedirles ayuda.

—¿Tanto así únicamente por una ayuda? —Akiza pareció burlarse— Ya entiendo. Era más fácil acudir con nosotros. No creas que solo por esto te saldrá gratis, de todos modos.

—No. Sé que me saldrá gratis de todas maneras.

—Si planeas convencerme en que no te cobre por un trabajo, estás mal, chico —ahora se mostró más hostil—. Así que, si lo único que querías era ayuda, no tenemos nada más que hacer aquí.

Akiza miró a su compañero Kurapika para decírselo de frente, que tenían que irse, pero la mirada de él seguía impregnada en Lukas, mirándole con cautela, seriedad. Mantenía interés en él y eso es algo que de manera dificultosa, Akiza podría quizás evitar.

—Kurapika…

—¿Qué es lo que quieres de nosotros? —interrumpiendo a su compañera, Kurapika preguntó— Esa marioneta que llevas ahí… no es algo normal, ¿o me equivoco?

Lukas pareció abrir los ojos con cierta sorpresa hacia el comentario de Kurapika.

—¿Fuiste…capaz de verlo? —negó con la cabeza— Pero no estás equivocado. De hecho, yo no soy quien necesita de su ayuda. Es él.

Claramente Akiza ya comenzaba a cuestionarse la sanidad mental de Lukas. ¿La marioneta que necesitaba de ayuda? ¿Qué tipo de ayuda necesitaría? ¿Unos hilos nuevos? ¿Un titiritero? También cuestionaba la inteligencia de Kurapika al creerse algo como esto. Pero entonces, algo inesperado sucedió.
La marioneta de la que se burlaba mentalmente se movió un poco. Era una marioneta común y corriente, de piel blanca y sin cabello alguno. De hecho, la apariencia que tenía era casi como la de un niño, con vestimentas negras y un broche con un extraño símbolo. Y sus ojos… se mantenían cerrados. Era imposible que la marioneta se moviera, pero lo hacía, para más sorpresa de Akiza que de Kurapika.

—Sí. Elios necesita decirles algo, algo totalmente importante.

+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+

Mientras tanto, en otro parque no muy lejos de ahí, los dos gemelos estaban sentados en una banca. El que mantenía el cabello suelto, Kaoru, se mantenía aun jadeando después de haber corrido tanto, mientras que su hermano, Kurō, se mantenía hurgando una billetera.

—Al final se creyeron que era mi billetera —Kurō se burló—. A veces la gente es idiota.

—¡Tú has dejado de ser un ladrón profesional a pasar a ser un carterista! —regañó su hermano— ¡Eso no está bien!

—¿Y? Qué la policía acepte sobornos a cambio de callar las injusticias tampoco está bien, ¿o sí?

—No, pero…

—Vez, entonces no hay problema con ello.

—¡No, es que simplemente no sabes lo que está bien y lo que está mal!

Antes de continuar escuchando las reprimendas de su hermano Kaoru, Kurō miró una dirección. Más precisamente, la dirección donde ahora mismo Elios estaba haciendo aparición en forma de marioneta. Frunció ligeramente el ceño, captando la atención de su hermano.

—¿Ocurre…algo, Kurō?

—Nada, olvídalo —y de esa forma, volvió a hurgar en la billetera, causando otra discusión con su hermano.

+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+

—¿E-Elios…?

Tan pronto como vieron que la marioneta había comenzado a moverse, más adjunto a ese último comentario de Lukas, simplemente no sabían que decir o cómo reaccionar. La marioneta se movía, de manera dificultosa, lenta y pausada, pero lo hacía. Lentamente se levantaba de la banca en donde Lukas la había puesto y entonces, miró a los chicos.
O bueno, quizás el término mirar no era el más apropiado, puesto que se mantenía con los ojos cerrados.

—Él es Elios —Lukas explicó, después volteó a ver a la marioneta—, ¿podrías ayudarme a explicarles?

—Creo que es lo mínimo que puedo hacer —la marioneta habló. Lo curioso, es que su voz se escuchaba con eco, profunda y como si estuviera lejos, era algo extraño, realmente curioso—. Espero que ustedes me presten atención, ¿lo harán?

Kurapika asintió rápidamente mientras que Akiza dudaba un poco aún. Todo lo que ocurría aquí y ahora parecía algo sacado de un cuento de hadas. Pero, claramente Kurapika no era el único atraído hasta este lugar, así que al final terminó aceptando.
Pasaron los minutos, en lo que la marioneta les explicaba un poco sobre los pecados, las virtudes que ellos poseían y la razón por la que Lukas les había traído aquí.
Como ellos antes eran en su vida pasada, habitantes del mundo mágico de Leratia, el lugar donde vivían en paz y armonía. Pero como esa vida se colapsó y renacieron en este nuevo mundo. Claro que, al comienzo respondían con escepticismo, pero finalmente con la insistencia de la marioneta y de Lukas mismo, terminaron creyendo las palabras de ambos.
Él les explicó también que era de suma importancia purificar las gemas del pecado antes de que éstas activen su poder para dejar paso a la fuerza misteriosa que ha devorado mundos enteros. Y como si fuera obra del destino, terminaron por ponerse de acuerdo.

—No veo porque no ayudar con ello —Kurapika se quedaba débilmente pensativo—. Después de todo es una tarea que según ustedes, llevamos arrastrando desde nuestra vida pasada.

—Esto es… realmente extraño —Akiza también se quedaba pensativa, sin saber que decir—. ¿Nosotros, una vida pasada? Eso suena una reverenda estupidez.

—Puede sonar de esta manera, pero no es más que la verdad —la marioneta prosiguió—. Pero así como ustedes son dos portadores de dos virtudes, hay otros dos allá afuera que no tienen la idea de lo que son en realidad. Portadores que ustedes deben encontrar, ya que las virtudes juntas con las que podrán purificar las gemas del pecado.

Akiza seguía ligeramente escéptica ante el hecho, pero no dijo nada al respecto. Simplemente asintió al igual que Kurapika.

—Ellos dos no son los zorros, Lukas —la marioneta le habló al rubio—, en ese caso, esto se convierte en algo más como una cacería de humanos contra zorros.

—¿Estás diciendo qué…?

—Ellos saben que uno tiene el Gen de la malicia —afirmó la marioneta, esta vez audible para Akiza y Kurapika—, están conscientes que sería un gran aliado para ellos y un temible enemigo para nosotros. No solo porque corromperían una de las virtudes, si no que… ya sabes lo que es esa enfermedad.

—Disculpen pero… no logramos comprender, ¿qué es eso del Gen de la Malicia?

Lukas chasqueó la lengua mientras se cruzaba de brazos ante la pregunta de Kurapika.

—Eso no importa ahora, se los explicaremos después. Creo que esto se ha tornado como una carrera… para ver quien logra atraer a esos dos a su bando cuanto antes.

—Una carrera, eh —Akiza se levantó del suelo, donde se había sentado para escuchar la historia de la marioneta/Elios—. Así que debemos atraer a dos zorritos hasta nosotros antes de que los cazadores los atrapen. Suena algo típico.

—Sí, tenemos que hacerlo. Cuanto antes —agregó rápidamente Lukas.

+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+w+

Y a lo lejos, algo ocurría. Mientras la noche comenzaba a hacerse cargo, una persona estaba en la entrada del bosque Honryu, mirando hacia la ciudad de Seirin, donde los portadores estaban actualmente.
Usando una capucha negra, una sonrisa maliciosa pudo mostrarse.

—Así que los portadores de las virtudes, eh —él mencionó mientras se quitaba poco a poco su capucha, dejando ver a un hombre de cabellos negros y ojos cafés—, y un HES suelto. Me pregunto si esto será suficiente para que el señor esté satisfecho.

+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++

Listo :3 esto es todo por hoy. Espero que les guste y no les aburra. ¡Intentaré hacer las cosas mejor para el próximo cap! >w< Qué posiblemente, comience un poco de acción. Realmente espero que sea de su agrado. Sin más, Kim-chan se despide.

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Akai tsuki no Monogatari >3:

Kūhaku Heikai:

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Re: Virtudes Corruptas (Capítulo 2)

Mensaje por Akiru el Vie Ago 21, 2015 12:22 pm

Wow esta genial !! Es una carrera ahi k atraer a kuro con jugo de mango y galletitas xD y kaoru como buen hermano le segira jaja esta genial tu fic aah pero me pregunto kien es ese hombre y esa curiosidad inebitable de preguntar sobre esa fuerza misteriosa estubo tido genial espero la conti muy ansiosa

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